Editorial

EN NUESTRA OPINION: Ante un nuevo aniversario del 9/11

El monumento del 9/11 se destaca en el sur de Manhattan en homenaje a las víctimas del ataque terrorista.
El monumento del 9/11 se destaca en el sur de Manhattan en homenaje a las víctimas del ataque terrorista. Bloomberg

Conmemoramos este nuevo aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001, el aniversario número trece, en medio de una intensificación de la plaga del terrorismo.

La muerte de Osama bin Laden y los golpes asestados bajo la dirección del presidente Barack Obama debilitaron a la red Al Qaida, artífice de los atentados del 9/11. Pero el grupo criminal aún no ha desaparecido y no se puede ignorar su amenaza.

Además, ha surgido con inusitada fuerza el Ejército Islámico (EI), una organización ferozmente fanática, que recientemente decapitó a dos periodistas estadounidenses, James Foley y Steven Sotloff. La transmisión en video de la cruel ejecución de los dos corresponsales horrorizó al mundo entero, y no dejó dudas de los extremos a los que el EI está dispuesto a llegar en su empeño de crear un tenebroso califato.

El EI persigue con saña a los que no se someten a sus dictados. La minoría religiosa yazidí, por ejemplo, ha sido diezmada y obligada a huir de sus tierras ancestrales en Kurdistán.

Entretanto, azotado por el EI y también por facciones locales, el gobierno de Irak se estremece. Estados Unidos ha tenido que emprender acciones militares para socorrer a los iraquíes y contener la amenaza del EI. Las acciones son hasta ahora ataques aéreos, pero el desarrollo de los acontecimientos dirá si más adelante habrá que enviar tropas a la región, un paso con el cual la mayoría de los norteamericanos posiblemente no estaría de acuerdo.

El 9/11 abrió una era nueva en la cual un orden que considerábamos seguro de repente mostró su vulnerabilidad. La invasión de Afganistán con el objetivo de desmantelar la alianza del Talibán con Al Qaida no cumplió la misión enteramente: la amenaza terrorista siguió al acecho y golpeó en Irak, en Africa, en España, en otros parajes. Cedimos algunos derechos en aras de la seguridad. Muchas familias perdieron hijos en la guerra.

Los terroristas del 9/11 destruyeron dos edificios emblemáticos y segaron casi tres mil vidas, pero no lograron su objetivo de poner a la nación de rodillas. Nueva York, la capital del mundo, recuperó enseguida su ritmo vital y su inmensa energía. El monumento que se levantó donde antes se alzaban las Torres Gemelas es un digno monumento a los caídos. Y también una advertencia de que debemos seguir vigilantes frente a la siniestra plaga del terrorismo y combatirla hasta su desaparición.

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