Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Un problema de salud

Daphne Campbell
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Médicos y enfermeros del Sistema de Salud del Jackson, junto con varios representantes demócratas, realizaron el viernes pasado una protesta frente al hospital para exigir la ampliación del Medicaid.

Lo que le piden al gobernador del estado, Rick Scott, y a la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, es que más residentes de la Florida de bajos ingresos puedan tener acceso a la atención médica.

El 28 de abril, la Cámara cerró abruptamente su período de sesiones, dejando el presupuesto del estado en el aire y también el debate sobre un plan del Senado (también en manos republicanas) que ampliaría la cobertura de salud al hacer menos estrictos los requisitos para recibir Medicaid, y al mismo tiempo salvar un fondo de ayuda financiera a los hospitales conocido por las siglas de LIP. Este programa federal y estatal se vence el próximo 30 de junio. Pero la Cámara le cerró la puerta en la cara al debate.

La representante Daphne Campbell, que representa a North Miami y el Pequeño Haití, dijo que el rechazo a extender el cuidado de la salud a más floridanos usando ayuda federal se debe al partidismo político y a la antipatía de los líderes de la Cámara hacia el presidente Barack Obama.

“Si ustedes tienen un problema con Obama, no hagan sufrir a un millón de personas”, dijo la representante, citada en el artículo Demócratas y médicos de Miami-Dade pidieron se acepte ampliación de Medicaid, de Daniel Chang, publicado el 8 de mayo.

Se calcula que 850,000 floridanos podrían recibir Medicaid si se aceptara la expansión del programa para cubrir a los adultos de bajos ingresos. Pero los republicanos de Tallahassee han estado en contra de ampliar el Medicaid.

Por otra parte, la gestión que hizo esta semana el gobernador Scott en Washington tuvo un resultado negativo. El Departamento de Salud no va a renovar el programa LIP, simplemente porque la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio, más conocida como Obamacare, deja obsoleto el LIP.

Los legisladores deben escuchar las voces de la razón –como las de los que protestaron el viernes frente al Jackson– y aceptar la extensión del Medicaid. La salud de 850,000 floridanos es mucho más importante que las diferencias partidistas o las nociones ideológicas.

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