Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: ¿Raúl Castro a la Iglesia?

El gobernante de Cuba, Raúl Castro, elogió este domingo al papa Francisco por “su sabiduría y su modestia”, aseguró que lee “todos sus discursos” y dijo que “si sigue así”, él mismo regresará a la Iglesia Católica.
El gobernante de Cuba, Raúl Castro, elogió este domingo al papa Francisco por “su sabiduría y su modestia”, aseguró que lee “todos sus discursos” y dijo que “si sigue así”, él mismo regresará a la Iglesia Católica. EFE

La audiencia que el domingo pasado el Papa Francisco concedió al gobernante cubano Raúl Castro tuvo una conclusión inesperada. Al terminar el encuentro, Castro afirmó que se sintió tan impresionado por el Pontífice que seguramente volverá “a rezar y a la Iglesia”.

¿A rezar? ¿A la Iglesia?

Esa afirmación tan categórica no puede tomarse a la ligera, como si fuera un mero gesto de cortesía. En realidad es un reconocimiento tácito de que el dogma comunista bajo el cual los Castro han sometido a la población cubana por medio siglo se ha resquebrajado. La retórica oficial, el adoctrinamiento en escuelas y centros de trabajo en torno a la ideología marxista leninista ha perdido cualquier resto de coherencia. Raúl Castro se lo acaba de quitar. Con la frase que pronunció en Roma, despojó al Partido Comunista, a “la vanguardia del proletariado”, de uno de sus pilares ideológicos, el ateísmo.

Es cierto que desde hace varios años, el Partido Comunista de Cuba admite en sus filas a personas que profesan una religión. Esta fue una concesión oportunista, motivada por el reconocimiento de la resistencia de las instituciones religiosas en Cuba, empezando por la más numerosa, la Iglesia Católica, frente a largos años de discriminación y persecución gubernamental contra los creyentes. El gobierno cubano –o el Partido Comunista, que hasta ahora son la misma cosa– tuvo que aceptar indirectamente la derrota de su discurso ateo ante la devoción religiosa de una gran parte de la sociedad cubana. Raúl Castro acaba de reafirmar el reconocimiento de esa derrota ideológica. Y también la disposición del régimen a practicar el oportunismo más evidente con tal de conservar el poder.

El Papa Francisco podría aprovechar esta nueva postura del régimen cubano y pedir más terreno para la práctica del catolicismo en la isla. También, cuando visite Cuba en septiembre, deberá preocuparse de que no haya otra ola de arrestos como la que sufrió la disidencia cuando el Papa Benedicto XVI visitó la isla en marzo del 2012. En aquel momento, la policía cubana efectuó 1,158 detenciones de carácter político, mayormente para evitar que los disidentes se reunieran con el Pontífice. Algunas integrantes de las Damas de Blanco fueron arrestadas y encarceladas por unos dos años. Esa oleada represiva no debe repetirse.

Raúl Castro dijo que sus palabras sobre la Iglesia no eran una broma. En ese caso, hay que preguntarse si el eventual retorno del hijo pródigo a la Iglesia (todavía habrá que ver para creer, como Santo Tomás) conllevará también su paso por el confesionario, donde deberá estar largo rato haciendo el recuento de los fusilamientos, las condenas de prisión, los despojos arbitrarios, los atropellos de toda índole que el régimen castrista ha cometido contra su pueblo en medio siglo. Para el gobierno cubano, y para su Partido Comunista, tal vez la religión ya no sea el opio de los pueblos, pero todavía no han hecho nada que los haga merecedores de la absolución de sus pecados.

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