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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: El fin del TPS, un duro golpe para los hondureños

Opositores al gobierno de Honduras protestan en Tegucigalpa la decisión del gobierno de EEUU de poner fin al TPS que protegía a más de 55,000 hondureños en Estados Unidos.
Opositores al gobierno de Honduras protestan en Tegucigalpa la decisión del gobierno de EEUU de poner fin al TPS que protegía a más de 55,000 hondureños en Estados Unidos. AP

La mala noticia que muchos inmigrantes temían se produjo el 4 de mayo. Ese día, el gobierno federal anunció la terminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para los hondureños.

Ahora los nacidos en Honduras que estaban bajo la protección del TPS –unos 55,000– tienen un plazo de 18 meses para regresar a su país o para buscar alguna forma de regularizar su permanencia en Estados Unidos.

El TPS fue concedido por el presidente Bill Clinton en 1999 a los hondureños que se habían refugiado en Estados Unidos después que el huracán Mitch devastó Centroamérica. Ahora estas personas, que llevan casi 20 años viviendo en Norteamérica, afrontan un futuro incierto a corto plazo.

Los hondureños constituyen el segundo grupo nacional con más beneficiarios del TPS, solo superados por los salvadoreños. El 63 por ciento de ellos ha vivido en Estados Unidos por lo menos 20 años. Los hondureños acogidos al TPS han tenido unos 53,500 hijos que son ciudadanos estadounidenses.

Es decir, se trata de una comunidad profundamente arraigada en suelo norteamericano que ahora recibe la orden de hacer las maletas antes del 5 de enero del 2020. Han corrido la misma suerte que los casi 200,000 salvadoreños que recibieron la protección del TPS en el 2001 y que han tenido 192,000 hijos en este país. Los salvadoreños tienen hasta el 9 de septiembre del 2019 para legalizar su estancia o tomar el avión. Antes que a ellos, el gobierno despojó de la protección temporal a los nicaragüenses y a los haitianos.

¿Por qué les quitan el TPS? En el caso de los hondureños, la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, indicó que la “interrupción de las condiciones de vida en Honduras por el huracán Mitch que sirvió de base para su designación del TPS ha disminuido a tal grado que ya no debería ser considerada sustancial”.

La realidad es que la devastación del huracán Mitch puede haberse resuelto en gran medida, pero Honduras rueda cuesta abajo en un abismo de crimen, corrupción y pandillerismo que obliga a muchos a emigrar para salvarse y salvar a sus familias de un peligro inminente.

El 61 por ciento de los hondureños viven en condiciones de pobreza. La desigualdad social es angustiosa. Sobre la reelección del presidente Juan Orlando Hernández pesa una nube de denuncias de fraude electoral. Las protestas multitudinarias contra Hernández fueron enfrentadas con una fuerte represión policial que ha agravado las tensiones.

Como señalan muchos afectados por la cancelación del TPS, Honduras no está en condiciones de recibir a miles de personas que se han establecido en Estados Unidos, donde llevan existencias productivas y han llegado a formar parte de la sociedad norteamericana. Esas personas no encontrarían empleo en su país, sino un clima de malestar social y una ausencia de oportunidades para empezar una nueva vida.

Al igual que en el caso de los salvadoreños, los nicaragüenses y los haitianos que estaban beneficiados por el TPS, la deportación de los hondureños daría lugar a miles de separaciones familiares, a una crisis humanitaria.

El presidente Trump prometió limitar la inmigración, a la que usa como chivo expiatorio de problemas nacionales. En el caso de los acogidos al TPS, se trata de personas que han echado raíces en Estados Unidos, que tienen hijos nacidos aquí, que trabajan y estudian y que dan un aporte a la economía. Truncar su futuro con la eliminación del TPS y separar familias no es justo, y no coincide con nuestros valores como nación.

Los legisladores debieron haber buscado una vía humanitaria para ayudar a los beneficiarios del TPS, que de repente se han quedado inmersos en un mar de dudas y temores. Todavía es posible encontrar una solución que les permita legalizar su estancia. Pero en Washington deben ponerse a trabajar ya. No hay tiempo que perder.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de mayo de 2018, 7:15 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El fin del TPS, un duro golpe para los hondureños."

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