Editorial

EN NUESTRA OPINION: Los maestros no deben ir armados

Los legisladores de Missouri aprobaron el jueves pasado que los maestros y otros empleados docentes que tengan el entrenamiento requerido puedan ir armados a las escuelas.

La nueva ley del estado también permite que los ciudadanos con permiso para portar armas ocultas puedan llevarlas a la vista, incluso en ciudades o pueblos con normas que prohíban llevar armas visibles.

La edad para obtener un permiso de armas ocultas también bajará de 21 años a 19. En Missouri, la edad legal para consumir bebidas alcohólicas es de 21 en adelante; o sea, que un joven en Missouri se considera maduro para portar un arma, pero no para tomarse una cerveza.

La nueva regulación, que entrará en vigor dentro de un mes, se aprobó después de dos años de esfuerzos en la Cámara del estado, cuyos legisladores son republicanos en su mayoría.

Missouri es el décimo estado de la Unión que permite profesores y empleados armados en las escuelas. El objetivo de estas leyes es evitar masacres como la cometida el 14 de diciembre del 2012 en la escuela primaria Sandy Hook, en la ciudad de Newtown, Connecticut, en la cual 20 niños y seis adultos murieron baleados por un asesino de 20 años de edad, Adam Lanza, que después de cometer los crímenes se suicidó.

Pero mientras unos piensan que aumentar el porte legal de armas de fuego es un remedio para los episodios de violencia que con inquietante frecuencia sacuden a la nación, otros –entre ellos los senadores demócratas y las legislaturas de Nueva York, Connecticut y California– optan por aumentar las restricciones a la adquisición y la tenencia de armas.

Un detalle curioso: el jueves pasado, el mismo día en que la Legislatura de Missouri extendió la autorización del porte de armas, una maestra de Utah (un estado donde los que tienen permiso para portar armas pueden llevarlas a los centros docentes) se dio un tiro accidentalmente en una pierna.

La maestra, que tiene permiso para portar armas, se hirió con su propia pistola poco antes de comenzar las clases, en el baño de una escuela de los suburbios de Salt Lake City.

Manejar armas siempre implica un riesgo, y llevarlas a las escuelas no es la mejor solución al problema de la violencia. Las autoridades pueden tomar otras medidas para garantizar la protección en los planteles, como un incremento de la vigilancia por el personal de seguridad y la policía escolar, y la detección de problemas psicológicos y de conducta en las escuelas.

La Segunda Enmienda de la Constitución establece el derecho de tener armas, pero su posesión debe estar bien regulada y los requerimientos para adquirirlas deben ser estrictos. La seguridad en las escuelas no debe conllevar que los maestros anden con una pistola encima.

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