Editorial

EN NUESTRA OPINION: Licencia para los indocumentados

El intento de lograr que los inmigrantes indocumentados pudieran sacar la licencia de conducir en la Florida se estancó cuando el gobernador Rick Scott vetó la propuesta el año pasado. El veto fue un inconveniente y una injusticia.

Otra vez se intenta que los indocumentados puedan conducir legalmente. Y aunque están tratando de ganar apoyo con los dos candidatos a la gobernación, no es demasiado temprano para presentar el caso de nuevo con vistas al período de sesiones del año próximo.

El año pasado, los legisladores del estado aprobaron por mayoría abrumadora –en realidad fue casi unánime en la Legislatura de mayoría republicana– un proyecto que habría permitido a los hijos adultos o adolescentes de inmigrantes indocumentados recibir una licencia de conducir temporal. Estos jóvenes tendrían que contar primero con la aprobación del gobierno federal de “acción diferida” para recibir permisos de trabajo bajo la norma del gobierno de Obama. En el 2012, el presidente Obama, mediante una orden ejecutiva, aplazó la deportación de los Dreamers, los jóvenes indocumentados que vinieron de niños a Estados Unidos, traídos por sus padres. Después de los ataques del 9/11, la Florida estuvo entre los primeros estados en exigir la presentación de documentos migratorios para recibir una licencia de conducir.

Pero el gobernador Scott vetó la medida, y dijo: “Como la condición de acción diferida no le otorga derechos sustanciales ni un estado legal a un individuo, para la Florida es mejor mantener la actual ley del estado”.

Fue una noción errónea, pues lo mejor para la Florida es darle a las personas que quieren trabajar, ir la escuela y hacer lo correcto la oportunidad de hacerlo sin ser castigados por lo que sus padres hicieron.

Mientras el Congreso ha rechazado la reforma de inmigración, y el presidente Obama, que prometió dar un paso adelante en el tema, la semana pasada dio dos pasos atrás hasta después de las elecciones de noviembre, muchos estados están llenando el vacío. Algunos, como Arizona, han tratado de dificultar la existencia a los inmigrantes indocumentados que respetan la ley. Otros se han convertido en estados “santuario”, y otros 11 han promulgado leyes que permiten a los indocumentados obtener licencias de conducir. Los defensores de los indocumentados quieren que la Florida se convierta en el duodécimo. Es una cuestión de sentido común, compasión y seguridad.

La realidad es que los inmigrantes indocumentados manejan vehículos. No deberían, pero lo hacen. Llevan a sus hijos a la escuela, van al supermercado, manejan para ir a sus trabajos. Ahora lo hacen ilegalmente. Inmigrantes que respetan las demás leyes y que dan un aporte a la sociedad viven con el temor a que los detengan por una infracción de tráfico y los deporten, separando a la familia. Además, si pudieran conducir legalmente, tendrían que pasar pruebas de conducir y tener seguro vehicular, lo que baja las probabilidades de que ocurran accidentes y reduce los costos para toda la comunidad.

Los que no manejan pierden oportunidades laborales, sobre todo en un condado como Miami-Dade, cuyo transporte público no funciona igual en todas partes.

El tema debe volver a la Legislatura. Charlie Crist ha indicado su aprobación; el gobernador Scott podría dar otro giro de 180 grados en su campaña, como hizo con el costo de la matrícula universitaria para los Dreamers.

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