Editorial

Un año después del huracán María, Puerto Rico está muy lejos de regresar a la normalidad

El huracán María destruyó el puesto de comida de José Luis Aponte Cruz, de 52 años, en la comunidad de Punta Santiago en Humanacao, Puerto Rico. Ha pasado un año y no ha podido reconstruir su pequeño negocio.
El huracán María destruyó el puesto de comida de José Luis Aponte Cruz, de 52 años, en la comunidad de Punta Santiago en Humanacao, Puerto Rico. Ha pasado un año y no ha podido reconstruir su pequeño negocio. mocner@miamiherald.com

No podíamos imaginarnos que hoy hace un año, mientras el huracán María azotaba a Puerto Rico, con su horrendo poder de categoría 4, una isla orgullosa sería devastada, unas 2,975 personas morirían, miles de vidas más quedarían arruinadas y otras miles de víctimas buscarían refugio en Florida.

No podíamos imaginarnos que la respuesta de la administración Trump, enredada en política, acusaciones, negaciones y hechos rechazados, sería tan cuestionada que dejaría una de las manchas más oscuras en el desempeño del mandatario, estremeciendo su presidencia hasta el día de hoy.

Hoy, en el primer aniversario del asalto del huracán María ocurrido el 20 de septiembre de 2017, el Miami Herald y el Nuevo Herald, con el apoyo de la Fundación Rockefeller, están publicando un informe especial exhaustivo llamado “Puerto Rico: la isla olvidada”, para examinar lo que salió mal tras el impacto de María, que golpeó a la isla mientras los floridanos estábamos al mismo tiempo huyendo del huracán Irma.

El objetivo del proyecto es tratar de entender lo que sucedió, y saber por qué los esfuerzos de ayuda y rescate de Estados Unidos ante la tragedia parecieron inadecuados, a pesar de las declaraciones del presidente diciendo lo contrario, incluso tan recientemente como la semana pasada. ¿Por qué les fallamos de tal manera a los puertorriqueños que se sintieron abandonados y obligados a recordarle al territorio continental que, “nosotros también somos estadounidenses, ¿nos recuerdan?”.

El huracán María cubrió a Puerto Rico de una oscuridad social y económica que causó un sufrimiento humano inimaginable, mientras la infraestructura de la isla se desmoronaba bajo el poderoso viento y agua. Nuestro proyecto revela que la oscuridad todavía reina en muchas partes de la isla.

Un grupo de reporteros, columnistas, fotógrafos y camarógrafos de ambas salas de redacción fueron a ver en persona cómo la isla está planificando su recuperación. Lo que encontraron no fue para nada agradable. Doce meses después de María, Puerto Rico sigue siendo una sombra de lo que fue.

Hoy, “en la mayor parte de la isla se ha establecido una apariencia de normalidad y los legendarios atascos a la hora pico del área metropolitana relativamente próspera de San Juan han regresado, algo empeorados porque los semáforos en algunas intersecciones concurridas solo funcionan de manera intermitente, si es que funcionan”, escribe el periodista Andrés Viglucci.

Él agrega: “Pero las apariencias son engañosas. La estabilidad de cualquier tipo —económica, política, demográfica, en la vida cotidiana— sigue siendo algo muy escaso en Puerto Rico”.

La electricidad se ha restablecido en casi todas partes, un esfuerzo financiado casi en su totalidad por el gobierno federal, pero las interrupciones son comunes y la red eléctrica obsoleta y remendada sigue siendo vulnerable a fallas masivas.

Muchos centros comerciales y negocios dañados aún no han reabierto, y los trabajos que proporcionaba se quedaron en el limbo. El turismo, la columna vertebral de la economía de la isla, está inactivo. La ayuda federal de recuperación para propietarios de viviendas, inquilinos y negocios ha sido irregular y lenta en llegar.

Consideren este asombroso hallazgo del análisis de McClatchy, la compañía matriz del Miami Herald/el Nuevo Herald, de datos públicos para el programa de asistencia de vivienda de FEMA: hasta el 1 de junio, los sobrevivientes de María en Puerto Rico habían recibido un promedio de $1,800 para ayudar con las reparaciones. Comparativamente, las víctimas del huracán Harvey en Texas el año pasado recibieron $9,127.

Sin embargo, Kirstjen M. Nielsen, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, escribe en un artículo de opinión publicado hoy en estas páginas, que FEMA ha hecho lo mejor en condiciones difíciles y que se han gastado $4,600 millones en asistencia para la recuperación de la isla.

“La respuesta de FEMA en Puerto Rico por el huracán María no solo ha sido sin precedente en su alcance, sino también se realizó durante varios desastres catastróficos a través de nuestra nación, el huracán Harvey en Texas; el huracán Irma y María en las Islas Vírgenes de EEUU y Puerto Rico; y los incendios forestales en California”.

Díganle eso a los 3.3 millones de residentes de Puerto Rico que todavía siguen luchando día a día.

Para leer el proyecto “Puerto Rico: la isla olvidada”, visite elNuevoHerald.com.

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