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EN NUESTRA OPINIÓN: Shalala gana. Sin Ros-Lehtinen, un nuevo futuro para el Distrito 27

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A lo largo de su trayectoria de servicio público, Ileana Ros-Lehtinen fue vocera de los intereses del exilio cubano en el Congreso.
A lo largo de su trayectoria de servicio público, Ileana Ros-Lehtinen fue vocera de los intereses del exilio cubano en el Congreso. Archivo / el Nuevo Herald

Cuando las urnas cerraron en el Sur de Florida el martes por la noche, los resultados de las elecciones estaban lejos de estar resueltos. Pero uno de los resultados fue muy claro desde el principio: la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen no iba a regresar al Congreso.

La demócrata Donna Shalala la reemplazaría en el Congreso, después de derrotar a la republicana María Elvira Salazar. Y ese es un cambio significativo para la política local.

Sin duda, Shalala está a la altura del cargo. Aun así, los zapatos políticos de Ros-Lehtinen serán difíciles de ocupar. Y aquí hay algunos consejos no solicitados para Shalala, que a su vez trae consigo una vasta experiencia en el servicio público:

Preserve la máquina de servicio a los ciudadanos que Ros-Lehtinen mantenía en su despacho en Miami. Independientemente de si la persona era republicana o demócrata, o incluso si vivía o no en su distrito, los asistentes legislativos de Ros-Lehtinen escucharon y ayudaron a quienes acudieron a ella en busca de ayuda. Tal atención a menudo se tradujo en votos en jornadas electorales.

A medida que el distrito ha cambiado y se ha vuelto más demócrata, otros temas, además de Cuba, están ocupando un sitial importante. El nuevo representante debe enfocarse en mejorar la calidad de vida de las personas en el distrito impulsando un aumento del salario mínimo, viviendas asequibles y financiamiento federal para aliviar el tráfico.

Con o sin Ros-Lehtinen, el distrito necesitará un defensor de los miles de inmigrantes que huyen al Sur de Florida.

Al retirarse, hay que reconocer su labor como servidora pública ejemplar, sintonizando sus oídos a las voces de las personas que representó.

Ros-Lehtinen, la primera cubanoamericana elegida para el Congreso, decidió poner fin a su carrera de casi 40 años en el estado y en la política nacional. Como inmigrante y político, Ros-Lehtinen fue una pionera. La cubanoamericana fue la primera mujer hispana en servir en la Cámara de Representantes y en el Senado de Florida.

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La congresista Ileana Ros-Lehtinen sostiene una bandera que donó a la Escuela Intermedia Critrus Grove en abril de 1999. Durante décadas, el exilio cubano la ha reconocido como su portavoz. Isabel Gómez Archivo / el Nuevo Herald

Durante sus años en el Congreso, Ros-Lehtinen fue mejor conocida por ser una vocera de los exiliados cubanos en su lucha por acabar con la dictadura de Fidel Castro, uniendo fuerzas con sus colegas cubanoamericanos Lincoln y Mario Díaz-Balart.

Pero a medida que los tiempos cambiaron, Ros-Lehtinen evolucionó. Se convirtió en paladín no solo de los cubanos, sino de todos los hispanos que viven bajo gobiernos represivos. Adoptó una función política de primer orden en los esfuerzos por acoger y ayudar a oleadas de inmigrantes escapados de sus países al Sur de Florida por razones políticas, económicas o de seguridad personal.

Ros-Lehtinen priorizó en el medio ambiente, la seguridad del Estado de Israel y los derechos de las minorías vulnerables, especialmente la comunidad LGBTQ. Una republicana moderada que siempre escuchó los argumentos de los adversarios, nunca encajó con la presidencia de Donald Trump.

Su vida privada se derramó en la arena pública cuando su hijo transgénero, Rodrigo, se convirtió en activista. Ros-Lehtinen y su esposo, Dexter, se convirtieron en un ejemplo para innumerables familias que se debaten entre los prejuicios sociales y la exclusión de un ser querido. Ahora ha vuelto a ser una ciudadana privada.

En la noche de las elecciones, Ros-Lehtinen hizo algo extraño: como no figuraba en la boleta electoral apareció de comentarista política en Univision.

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