Editorial

EN NUESTRA OPINION: Miami entre el lujo y la pobreza

El reciente artículo de portada Pobreza y opulencia se dan la mano, de la reportera Nora Gámez Torres [el Nuevo Herald, 21 de septiembre], confirma lo que todos sabíamos desde hace tiempo, un fenómeno bien visible: Miami es un área urbana de profundos contrastes, donde prácticamente a los pies de modernos y lujosos rascacielos se extienden zonas de miseria.

Los datos de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense, que realiza la Oficina del Censo, son inquietantes. La pobreza en el área metropolitana del Gran Miami supera a la media nacional (17.7 por ciento en Miami frente a 15.8 por ciento en la nación como promedio) y la cifra se mantiene igual que en el 2010. El porcentaje supera incluso al de la Florida, que es del 17 por ciento.

La cantidad de niños que vive en Miami bajo el umbral de pobreza es aún mayor: 23.7 por ciento en el 2013, más o menos igual que tres años antes.

También aumentó la cantidad de personas que reciben beneficios del gobierno, como cupones de alimentos.

Más aún: entre las 25 mayores áreas metropolitanas del país, Miami es la que tiene más personas sin seguro de salud, el 24.8 por ciento de la población. O sea, de cada cuatro residentes del Gran Miami, uno no tiene cobertura de atención médica.

La crisis económica del 2008 golpeó fuertemente al Sur de la Florida. La industria de la construcción, uno de los grandes proveedores de empleos bien pagados y fuente de pequeños negocios prósperos, quedó casi paralizada y solo recientemente es que se ha revitalizado, sobre todo en el segmento de los inmuebles de lujo, adquiridos sobre todo por compradores extranjeros o de otras partes del país.

Gran parte de la actividad económica de la región gira en torno al sector servicios, donde los salarios no suelen ser altos. Y muchas empresas pequeñas que abundan en nuestra zona no dan seguro médico a sus empleados.

Los resultados de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense constituyen un llamado de alerta para que todos nos demos cuenta de que las cosas no marchan tan bien como debieran. Nuestros líderes –tanto del sector público como del privado– deben tomar nota. Miami necesita mejores empleos, atraer empresas que ofrezcan salarios más altos y que contraten a la fuerza de trabajo local, y mejorar la cobertura de atención médica de sus residentes. En este último aspecto, la Ley de Cuidado Asequible de la Salud debe servir de solución.

Necesitamos más oportunidades de negocios y de empleo para salir adelante. Miami no merece menos.

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