Editorial

Los maestros deben enfocarse en enseñar, no en estar armados

La obsesión enfermiza con las armas de fuego en el estado de la Florida está a punto de empeorar.

El Senado liderado por los republicanos aprobó el martes permitir que los maestros tengan armas en el aula de clases, una reacción irracional a la masacre del año pasado en la secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, condado Broward.

Esta es una estrategia peligrosa que la mayoría de los maestros y juntas escolares del estado no apoyan, y haría que los niños estén menos seguros en el salón de clases. El superintendente de las escuelas de Miami-Dade, Alberto Carvalho, está entre los principales opositores de esta medida. “Los maestros no son contratados para portar armas”, le dijo al Miami Herald. Él tiene toda la razón.

El proyecto de ley de seguridad escolar, que se aprobó con 22 votos a favor y 17 en contra, significa que los legisladores estatales ignoraron el deseo de los estudiantes de Parkland que viajaron a Tallahassee para pedirles que derrotaran este proyecto de ley, que ahora se dirige a la Cámara de Representantes. No hay esperanza que triunfe la razón en esa instancia, tampoco. Se espera que la Cámara de Representantes también apruebe el proyecto de ley y el gobernador republicano Ron DeSantis ha indicado que firmará esta ley una vez que sea aprobada.

El proyecto de ley es una expansión del programa guardián creado después de la masacre de Parkland del 14 de febrero de 2018. El proyecto de ley ha avanzado rápidamente a través de la Legislatura. Los republicanos del Senado presentaron la semana pasada una legislación revisada sobre la seguridad escolar y derrotaron un intento de los demócratas de eliminar la sección que permite a los maestros recibir capacitación y portar armas en los recintos escolares. Entonces dependerá de las juntas escolares locales actuar con sensatez y rechazar este intento de añadir más armas en las escuelas.

El Proyecto de Ley 7030 del Senado avanzó con su sección más polémica intacta: una expansión del programa “guardián” creado el año pasado que permitiría a los maestros portar armas después de someterse a una evaluación y capacitación por parte del departamento de policía condal.

Hace apenas un año, el entonces gobernador Rick Scott y la Legislatura aprobaron una respuesta amplia al tiroteo de la secundaria Stoneman Douglas que no llegó a autorizar el porte de armas de los maestros en las aulas. Esa nueva ley aprobó la colocación de guardias armados en las escuelas, y el estado asignó $97 millones para contratar más agentes escolares especiales y $67 millones para un programa de tutores que proporciona entrenamiento y provisión de armas al personal de la escuela, incluidos algunos maestros.

¿Adivinen qué pasó? No había suficiente dinero para contratar a todos los agentes escolares especiales que los distritos locales querían. Solo $9 millones de los $67 millones del programa de tutores se gastaron en septiembre. Scott incluso antes de ser elegido al Senado de Estados Unidos le pidió a los líderes legislativos que el dinero del programa de tutores se usara para contratar a más agentes escolares especiales. Pero ellos rechazaron esta idea, decisión que en parte demuestra cuáles son sus motivos verdaderos.

Nada ha cambiado significativamente en el último año para justificar la política de armar a los maestros de escuela. Los padres no exigen que la maestra de tercer grado de su hijo o la maestra de historia de la escuela secundaria lleven una pistola.

Ya han sido expuestos los fallos sistemáticos del Distrito Escolar del Condado Broward para abordar los problemas persistentes con el agresor de Parkland, Nikolas Cruz, el ex estudiante acusado de matar a 17 personas en la escuela. También han sido determinados los fallos cometidos por el agente especial escolar armado y otros policías que no entraron de inmediato en el edificio cuando sonaron los disparos.

Lo que ha cambiado es la política. El nuevo gobernador DeSantis prefiere armar a los maestros. Pero no fue la escasez de buenas personas con pistolas lo que permitió que la cifra de muertos llegara a 17 víctimas. El gobernador y los legisladores republicanos están desconectados de la mayoría de los votantes, juntas escolares y sus propias comunidades. Corresponderá a los distritos escolares locales continuar rechazando esta política.

Una cosa es solicitar agentes policiales armados o guardias de seguridad en cada escuela. Otra cosa muy distinta es armar a los maestros, cuya función es estar enfocados en la enseñanza de sus estudiantes.

Este editorial fue publicado originalmente por el Tampa Bay Times.

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