Editorial

DeSantis se equivoca al no revelar los condados que fueron hackeados por los rusos

El gobernador de la Florida, Ron DeSantis, el una foto del 29 de enero del 2019.
El gobernador de la Florida, Ron DeSantis, el una foto del 29 de enero del 2019. AP

Meses después de que nos enteráramos por primera vez a través del ex senador Bill Nelson y luego por el senador Marco Rubio, y posteriormente por el informe Mueller, finalmente fue confirmado oficialmente por el gobernador de la Florida, Ron DeSantis: Las bases de datos de los votantes de dos condados de la Florida fueron hackeadas por los rusos con éxito antes de las elecciones del 2016.

Por si sola esa es una noticia impactante. Más escandaloso es que DeSantis se niega a identificar públicamente cuáles fueron los condados afectados, diciendo que el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional le pidieron que mantuviera los condados en secreto y que firmara un acuerdo de no divulgación.

No creemos que los agentes federales debieron haber puesto al gobernador en esta posición, ni que él debió aceptar este acuerdo.

Howard Simon, ex director ejecutivo de la ACLU de Florida, dijo a la Junta Editorial que no puede recordar haber visto a un funcionario estatal de alto rango mantener esa información vital para el público en secreto y por tales motivos.

Si, como dice el gobernador, el pirateo falló y no afectó el resultado de ninguna contienda electoral, ¿por qué no podemos saber qué intentaron hacer los intrusos?

¿Por qué no podemos saber qué debilidad detectaron los piratas cibernéticos en el sistema de votación de la Florida en esos dos condados? El punto de entrada podría existir en otras partes del estado.

¿Y por qué no podemos saber qué se está haciendo para corregir ese problema?

Según DeSantis, los supervisores electorales de los dos condados han sido notificados. Los funcionarios electorales de Miami-Dade y Broward dicen que no han sido contactados por funcionarios federales.

Algunos críticos del presidente Trump dicen que el acuerdo de no divulgación suena como una estratagema de la administración de Trump para continuar minimizando la intromisión rusa durante las elecciones presidenciales más recientes. Trump fue uno de los primeros partidarios de DeSantis para la gobernación de la Florida. Esperamos que DeSantis no le devuelva el favor a expensas de las personas que lo eligieron para que fuera su gobernador.

El gobernador dice que “estaría dispuesto” a nombrar a los condados afectados, pero no lo puede hacer por el acuerdo que firmó. Nuevamente, parece que el acuerdo de no divulgación podría ser una excusa para que DeSantis no divulgue esta información.

No hace mucho tiempo atrás, le habríamos recordado al líder electo de la Florida la santidad del proceso electoral de nuestra democracia. Desafortunadamente, los republicanos en la Florida, y en todo el país, tienen la intención de acabar con ese preciado derecho de los estadounidenses para aquellos que no consideren dignos de tener la opción de votar. Sus tácticas de supresión de los votantes que van de Florida a Georgia, de Ohio a Colorado, incluyendo Maine, son una indignación, una estrategia racista y antiestadounidense.

Por lo tanto, no hay razón para que los floridanos confíen ciegamente en ningún funcionario que no proteja su capacidad de votar en elecciones seguras. Tal es el caso ahora.

Dependiendo de cómo los agentes federales transmitieron la información de la piratería al gobernador, esta medida podría estar violando las Leyes “Sunshine” de la Florida, que garantizan al público el derecho a saber exactamente cómo actúa el gobierno (o no actúa) en su nombre.

Los floridanos deben saber qué condados fueron pirateados en el 2016 y cómo el gobierno estatal piensa detener un posible ataque para que no vuelve a ocurrir algo parecido en todo el estado.

Los votantes tienen todo el derecho de preguntar: ¿De qué lado está el gobernador?

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