EN NUESTRA OPINIÓN: El fin de una carrera criminal
Ciento cincuenta años de cárcel fue la condena impuesta este lunes en Miami al español Álvaro López Tardón, que dirigió una red de lavado de dinero del narcotráfico y que llevaba una vida de sultán en Miami Beach.
López Tardón, que operaba en España y en el Sur de la Florida, fue hallado culpable en junio de un cargo de conspiración que conlleva una sentencia de 20 años, y de 13 cargos de lavado de dinero con una sentencia de 10 años cada uno. Además, se le impuso una multa de $2 millones y el gobierno federal puede confiscar propiedades mal habidas por valor de $14.4 millones.
Sus abogados pedían una condena de 20 años, similar a la que recibe, por ejemplo, la mayoría de los narcotraficantes colombianos, alegando que su cliente no había introducido cocaína en la Florida. Explicaron que supuestamente había vendido toneladas de la droga en España, y que solo traía a Miami el dinero, como hacen “muchos criminales que han apuntalado el mercado inmobiliario del Sur de la Florida desde hace años”, dijo su abogado defensor Richard Klugh.
Pero la jueza federal de distrito que presidió el caso, Joan Lenard, señaló que impuso una sentencia severa para enviar un mensaje disuasorio, una advertencia a los delincuentes que pululan en Miami. Al indicar que López Tardón usó el dinero de las drogas para comprar condominios de lujo en la Playa y en otros puntos del Sur de la Florida, y autos exóticos de precios estratosféricos, la magistrada comentó: “Miami está repleta de gente que utiliza fondos ilegales para vivir una increíble vida de lujos”.
Los 1,800 meses que recibió López Tardón, que equivalen a una sentencia de cadena perpetua, pueden parecer exagerados a sus abogados. Pero este individuo, que se movió entre Miami y Madrid desde el 2001 hasta el 2011, el año en que fue arrestado, dirigía un imperio criminal, y su conducta era una burla y a la vez un atentado contra los valores de la sociedad.
El hecho de que López Tardón tuviera entre sus numerosas residencias de lujo el penthouse del edificio más alto del sur de Miami Beach, es un símbolo muy llamativo de que algo no va bien en nuestra comunidad. Algo anda mal cuando un delincuente común consigue instalarse en la cumbre por tantos años y disfrutar una existencia opulenta que la inmensa mayoría de la gente honrada jamás conocerá ni de lejos.
El crimen no paga, afirma el viejo dicho. Sin embargo, a López Tardón sí le pagó por mucho tiempo. Ahora quizá tenga que pasar el resto de sus días tras las rejas, pero hay que preguntarse cuántos más como él siguen sueltos.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de septiembre de 2014, 3:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El fin de una carrera criminal."