Editorial

Negar la protección temporal TPS a los venezolanos no tiene sentido

A pesar de que el gobierno de Trump le ha negado el TPS a los inmigrantes venezolanos en EEUU, Kenneth T. Cuccinelli, director interino de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, mantiene que están considerando otras opciones para ayudar a este grupo migratorio.
A pesar de que el gobierno de Trump le ha negado el TPS a los inmigrantes venezolanos en EEUU, Kenneth T. Cuccinelli, director interino de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, mantiene que están considerando otras opciones para ayudar a este grupo migratorio. AP

Nicolás Maduro, el gobernante autoritario opacado por un líder interino en Venezuela, sin embargo, se aferra al poder en su país. La ayuda humanitaria todavía está estancada en la frontera con Colombia, mientras que los venezolanos pasan hambre y están desesperados por obtener medicamentos. Las sanciones de Estados Unidos han reducido severamente los ingresos petroleros de Venezuela, como se esperaba, pero también han dejado más pobreza a su paso.

Y Juan Guaidó, presidente interino desde enero y el agente de esperanza y cambio político más importante que ha emergido en ese país en los últimos años, todavía no ha podido consolidar su posición, y hasta ahora no ha logrado que las fuerzas militares y de seguridad leales a Maduro se pongan de su lado.

Es en este pozo político mezclado con una crisis humanitaria donde el presidente Donald Trump se contenta con echar a los venezolanos que viven en Estados Unidos. Según los senadores estadounidenses Dick Durbin y Bob Menéndez, la administración no otorgará el estatus de protección temporal a los venezolanos, conocido como TPS en inglés.

Esto solo tiene sentido en un mundo en el que esta administración ha terminado el TPS para los ciudadanos de El Salvador, Haití, Nicaragua, Sudán, Liberia y Nepal —aunque en algunos casos los tribunales han extendido su aplicación—, insistiendo en que ellos también regresen a sus países, que a la vez no pueden o no están preparados para recibirlos.

Esto solo tiene sentido para alguien que recientemente le dijo a cuatro ciudadanas estadounidenses que critican a la administración que se fueran del país, como lo hizo al señalar a cuatro mujeres electas por primera vez al Congreso el año pasado, mientras que insiste en que otras personas dejen su vida relativamente estable en Estados Unidos y regresen a países afectados por crisis políticas, protestas, en proceso de recuperación de desastres naturales, o todos estos factores combinados.

En otras palabras, realmente no tiene sentido.

Aunque el gobierno de Trump ha apoyado sólidamente a Guaidó, debe reconocer que ni las sanciones económicas ni el presidente interino han logrado derrocar al hombre fuerte Maduro. Millones de personas continúan huyendo a Colombia, una clara señal de que no todo está bien.

En enero, los congresistas de Miami, Mario Díaz-Balart y Donna Shalala, propusieron el TPS para los venezolanos. Ese mismo mes, el representante federal Darren Soto, un demócrata de Orlando, presentó la Ley de TPS de Venezuela de 2019. Esta propuesta permitiría que los venezolanos que llegaron a Estados Unidos después de principios de 2013 y que no tienen un estatus legal puedan permanecer temporal y legalmente en Estados Unidos, protegidos de la deportación. La ley permitía que consigan permisos de trabajo.

En marzo, el senador de Florida, Marco Rubio, junto con los senadores Patrick Leahy y Cory Booker, más Menéndez y Durbin, presentaron la Ley de Estado de Protección Temporal de Venezuela de 2019.

Además, Rubio fue uno de los 24 senadores, y el único republicano, que firmó una carta con fecha del 7 de marzo que se envió al presidente sobre este tema.

Dijo, en parte: “En vista de la violencia en curso, el deterioro de la situación de seguridad y la crisis humanitaria en Venezuela causada por el régimen ilegítimo de Nicolás Maduro, solicitamos respetuosamente que su administración designe rápidamente a Venezuela para el Estado de Protección Temporal (TPS) para garantizar que los ciudadanos venezolanos actualmente presentes en Estados Unidos no están obligados a regresar a Venezuela en este momento. Devolver a Venezuela a personas no violentas durante este momento crítico de transición no es lo mejor para los intereses a largo plazo de Estados Unidos o nuestros aliados en la región”.

En una carta fechada el 11 de julio, Kenneth Cuccinelli, director interino de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos respondió, en parte: “El gobierno de Estados Unidos continúa supervisando la situación en Venezuela. Además, puede haber otras medidas de ayuda disponibles para los ciudadanos venezolanos afectados por la condición actual en Venezuela”.

Toda esta política de la administración de Donald Trump no tiene sentido.

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