Editorial

El embargo a Venezuela es una oportunidad de lograr un cambio

El dictador venezolano Nicolás Maduro, en una conferencia de prensa el 28 de julio de 2015 en la ONU.
El dictador venezolano Nicolás Maduro, en una conferencia de prensa el 28 de julio de 2015 en la ONU. TNS

El presidente Donald Trump ha cometido varios errores esta semana, pero hay algo en donde acertó:

El lunes por la noche, el presidente firmó una orden ejecutiva que impone un embargo económico total a Venezuela.

En una carta al Congreso, Trump dijo que esta medida tomada por su gobierno se debe a la “usurpación continua de poder” de Nicolás Maduro y los continuos abusos y violaciones de los derechos humanos en la nación sudamericana, sin mencionar el impacto negativo que la fuga de 4 millones de refugiados venezolanos ha tenido en países vecinos como Colombia.

Hasta el momento, nada ha logrado sacar a Maduro del poder luego de su falsa reelección el año pasado, ni las sanciones cada vez más duras, ni el apoyo de docenas de países al líder de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, quien, según lo permitido por la Constitución venezolana, fue declarado presidente interino en enero.

Trump ha entendido la importancia de no permitir que Venezuela, un país rico en petróleo, se convierta al igual que Cuba en una nación que odie a Estados Unidos. No importa que Venezuela también tenga amigos poderosos en Rusia y China.

Maduro es uno de los pocos dictadores, afortunadamente, a quien Trump nunca ha mimado, gracias en gran parte al trabajo de los senadores de Florida, Marco Rubio y Rick Scott, quienes informaron incansablemente al presidente sobre los peligros de permitir que un país latino tan importante sea secuestrado por un dictador. Ambos senadores han sido campeones de los intereses de la comunidad local venezolana.

El lunes por la noche, Rubio tuiteó: “EEUU legítimamente impondrá sanciones a cualquier persona o empresa en el mundo que haga negocios con cualquier persona en el #MaduroRegime (régimen de Maduro)”.

Esperemos que este embargo económico funcione mejor en Venezuela que en Cuba.

Con esta decisión, sin embargo, vienen advertencias y desafíos: Primero, esta última decisión del presidente Trump es el reconocimiento más claro de que las condiciones en Venezuela están empeorando.

Los ciudadanos del país ya se han quedado sin alimentos, medicinas y otros elementos básicos de supervivencia, ya que se está avanzando rápidamente hacia el colapso. El bloqueo económico de Trump no mejorará las cosas.

Como reconocimiento de la crisis humanitaria por la que está pasando el país, el presidente Trump ahora debería reconsiderar su rechazo de otorgar el Estatus de Protección Temporal (TPS) a los venezolanos que huyeron a Estados Unidos, principalmente al sur de la Florida. En cambio, su gobierno continúa amenazándolos con una posible deportación. Esta es una posición hipócrita.

Además, al avanzar unilateralmente con esta decisión, el embargo podría causar fisuras en la alianza diplomática internacional sin precedentes que se opone a Maduro. El asesor de seguridad nacional John Bolton dijo a una audiencia en Perú que el apoyo de Rusia y China a Maduro es “intolerable” y advirtió a esos países que “no sigan apostando” por este régimen.

Hay que recordar también que la experiencia del embargo de Estados Unidos de 57 años contra Cuba es una advertencia acerca del impacto de este tipo de medidas.

Estados Unidos expandió un embargo completo a la isla en 1962 a raíz de la crisis de los misiles cubanos y como un esfuerzo por poner fin al régimen de Fidel Castro. Hasta el día de hoy, el embargo ha logrado exprimir financieramente al gobierno de Cuba, pero no logró poner fin al régimen de Castro.

Esperemos que el embargo a Venezuela sea de corta duración y termine rápidamente con la salida de Maduro.

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