EN NUESTRA OPINIÓN: Una misión para el Servicio Secreto
El trabajo de Julia Pierson como directora del Servicio Secreto estaba en peligro desde que un intruso penetró en la Casa Blanca. La tardía revelación de que el hombre avanzó por el interior de la mansión antes de que un agente lo detuviera hizo que su renuncia fuera inevitable.
Pierson recibió la misión de resolver los problemas de la agencia cuando la nombraron directora en marzo del 2013. Evidentemente, los problemas fueron demasiado abrumadores para ella. Su partida es un necesario primer paso para restaurar el profesionalismo y la reputación del Servicio Secreto como la mejor agencia del mundo para proteger a un jefe de Estado.
La irrupción en la Casa Blanca el viernes pasado de Omar J. González, quien el miércoles se declaró inocente, es quizá el ejemplo más notable de los fallos del Servicio Secreto durante la presidencia de Obama. Pero no es el único.
El Servicio Secreto ha sufrido un escándalo de prostitución. No ha seguido protocolos de protección; en una ocasión, no se enteró de que alguien había disparado varias veces contra la Casa Blanca hasta varios días después. Ha dado señales de disfunción y de una falta de profesionalismo que pone al Presidente y a cualquiera que requiera protección en peligro.
Los enemigos de Estados Unidos son capaces de planificar cualquier crimen. Lo vimos en el 9/11. Pueden detectar una vulnerabilidad en nuestras defensas. Si un intruso armado con un cuchillo entró en la Casa Blanca, ¿qué pasaría si terroristas organizados atacaran la mansión presidencial?
Nunca se ha cuestionado la lealtad de los agentes dispuestos a dar su vida por el presidente y por los que han jurado proteger. Este es un problema de dirección.
Después que el intruso penetró en la Casa Blanca, Pierson comentó que los agentes uniformados habían mostrado un gran control al no disparar sus armas. ¿Es esa la respuesta adecuada a una irrupción en la residencia presidencial? Cuando los agentes tardaron días en descubrir que alguien había disparado contra la Casa Blanca, Pierson dijo que estaba oscuro cuando se realizaron los disparos.
El hecho de que los descontentos en la agencia prefieran llevar sus quejas al Congreso y no a sus superiores refleja una falta de confianza en los directores y una desmoralización.
El nuevo director de la agencia debe ganarse el respeto de los agentes. Debe conocer bien los procedimientos de seguridad.
Tras sus repetidos fallos (entre ellos permitir que un contratista civil armado, con antecedentes penales, estuviera en un ascensor con el presidente), es urgente resolver los problemas del Servicio Secreto. El presidente de los Estados Unidos debe tener mejor protección.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de octubre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una misión para el Servicio Secreto."