Las cifras de casos de COVID-19 en Miami siguen siendo aterradoras | Editorial
Han surgido cuatro cifras impactantes en nuestra lucha a nivel local contra la propagación del coronavirus:
▪ El número de floridanos fallecidos ya supera las 26,000 víctimas, una cifra dolorosa.
▪ El número de ancianos negros que han sido vacunados contra el COVID en la Florida es muy bajo en comparación con los ancianos blancos: un sorprendente 73,000 versus 945,000. Esta peligrosa disparidad debe ser solucionada lo más pronto posible.
▪ La cantidad de vacunas que se han desperdiciado ya sea por rotura de los envases, que quedaron inservibles porque se descongelaron, o que simplemente sobraron y no fueron utilizadas llega a las miles de dosis. Esto es muy lamentable.
▪ Y los números más aterradores son estos: 23 y 28. Estos son los números de casos de variantes de la cepa del COVID-19 provenientes del Reino Unido detectados esta semana en los condados Miami-Dade y Broward, respectivamente.
Las variantes sudafricana y brasileña también son ahora una amenaza y los expertos en la pandemia dicen que podrían ser más fuertes e incluso resistentes a las vacunas actuales. ¿Son estos los indicios del comienzo de una nueva explosión de casos de coronavirus que se aproxima?
Lo que está claro es que, combinados, estos números representan contratiempos en el esfuerzo de la Florida para detener la propagación del COVID-19. Muchos meses después de la pandemia, enero ha demostrado ser el mes más mortífero en todo el país.
Conseguir que más personas se vacunen es la forma más segura de prevenir las muertes, sin embargo, las cifras de vacunación para los miembros de la comunidad negra siguen siendo anémicas.
Es preocupante cómo fracasó una iniciativa anterior en Miami-Dade para vacunar a más personas afroamericanas. El escepticismo y la desconfianza que existe en la comunidad negra hacia los esfuerzos de vacunación dirigidos por el gobierno se encuentran entre las razones para esta baja cifra. Pero debemos encontrar una solución.
El Departamento de Salud de la Florida, los líderes comunitarios y los funcionarios electos están tratando nuevamente de aumentar los números de vacunados, trabajando conjuntamente con las iglesias o llevando las vacunas a los centros de cuidados de ancianos, con la esperanza de que esto cerrará la brecha de disparidad.
Entre los que ayudaron en el esfuerzo se encuentra el senador estatal Shevrin Jones, elegido recientemente, cuyo padre también es pastor en la iglesia Koinonia Worship Center & Village en el norte de Miami-Dade.
“Estamos usando la Alianza Ministerial (Ministerial Alliance), que es una coalición de más de 50 pastores para incorporar a los ancianos en sus iglesias y alentarlos a vacunarse, pero pidiendo a los pastores mayores de 65 que tomen la iniciativa”, dijo Jones a la Junta Editorial del Miami Herald/el Nuevo Herald.
La esperanza es que los residentes negros escépticos reconsideren su decisión de no vacunarse.
“Los líderes religiosos son mensajeros confiables y creíbles en muchas comunidades, incluida la mía, lo que hace que sea aún más importante que ellos participen durante este momento crítico”, agregó Jones.
Jones le dijo a la Junta: “El director de la Alianza, Jared Moskowitz, ha sido una bendición para las iglesias locales y la comunidad negra, y estoy agradecido de que el gobernador Ron DeSantis haya seguido su consejo para ir en esta dirección”.
Esperemos que haya un gran progreso.
Para aumentar la frustración que representa hacer una cita para vacunarse contra el COVID, se reveló esta semana que los funcionarios de atención médica de la Florida han perdido 3,344 dosis de vacunas contra el COVID-19 que se rompieron o no se usaron después de ser descongeladas, según el Departamento de Salud.
No está claro qué tan alta es la cifra de vacunas desperdiciadas en la Florida en comparación con otros estados del país.
Los Centros para el Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) no publican estadísticas de deterioro de vacunas en su tablero nacional de vacunas.
Con tantos floridanos esperando la oportunidad de vacunarse con la esperanza de poder salvar sus vidas, tal desperdicio parece una acción criminal.
Obviamente, cada vacuna y cada vida es valiosa. Pero necesitamos que todas las cifras en la lucha contra el coronavirus empiecen a mejorar pronto.