EN NUESTRA OPINIÓN: Una encíclica para salvar el planeta
Con el propósito de salvarlo, el Papa Francisco ha sacudido al mundo con su primera encíclica, Laudato si (Alabado seas).
El jueves, al divulgar el documento, indicó el peligro que afronta el planeta por la contaminación y el calentamiento global, y denunció a los intereses económicos “que arrasan irracionalmente las fuentes de vida”.
Francisco señaló que tanto los políticos como las empresas han reaccionado con lentitud ante la amenaza del cambio climático, y observó que las cumbres mundiales sobre el medio ambiente han sido un fracaso. “Por falta de decisión política, [las cumbres] no alcanzaron acuerdos ambientales globales realmente significativos y eficaces”, apuntó el Pontífice.
El Papa fustigó el nacionalismo, que por concentrarse en los intereses de cada país en particular, obstaculiza los esfuerzos por el bien mundial común. Y dirigió también fuertes críticas a los que dan prioridad a las ganancias económicas o a la conservación o la acumulación de poder, lo cual da lugar a guerras en las que “lo que menos interesa a las dos partes es preservar el ambiente y cuidar a los más débiles”.
Todos los estudios científicos indican que, efectivamente, somos testigos de un proceso de cambio climático cuyas consecuencias para nuestro mundo pueden ser devastadoras si no se toman medidas a tiempo. Naciones insulares están en peligro de desaparecer, muchas ciudades costeras pueden quedar inundadas con la subida del nivel del mar. Los huracanes y otros fenómenos meteorológicos pueden ser más intensos y frecuentes.
Algunos piensan que ya es tarde, que el daño causado es irremediable. Esperemos que no sea así. Y de todos modos hay que entrar en acción, acelerar la implementación de las medidas que se han tomado hasta ahora y poner en práctica otras nuevas.
La miopía de la ganancia inmediata tiene que dar paso a una visión integral del futuro de nuestro planeta. La actividad humana (el trabajo, la búsqueda de ganancias en los negocios, el estudio, la recreación) no puede estar divorciada de la conservación del entorno natural.
Desde luego, el desarrollo económico tiene un impacto sobre el medio ambiente, pero es posible hallar un equilibrio entre el progreso y la conservación, y contamos con la tecnología para lograrlo.
La creación de instituciones internacionales con autoridad para imponer una agenda ambiental, como pide el Papa en la encíclica, es fundamental para acelerar los proyectos de defensa de nuestros recursos, de nuestro mundo, de una manera coordinada.
Este planeta es nuestro único hogar, y hay que salvarlo.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de junio de 2015, 3:19 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una encíclica para salvar el planeta."