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¿Se debe permitir que los estudiantes de la Florida repitan el año escolar por la pandemia? | Editorial

La maestra de primer grado María Corzo, de la Escuela Charter Miami Community, da clases usando una plataforma digital, el 31 de agosto de 2020.
La maestra de primer grado María Corzo, de la Escuela Charter Miami Community, da clases usando una plataforma digital, el 31 de agosto de 2020. mocner@miamiherald.com

El año escolar 2020-2021 ha sido un año académico perdido para muchos estudiantes.

¿Qué pasaría si pudieran presionar el botón de reinicio y volver a hacerlo?

Esa es la premisa del Proyecto de Ley del Senado 200 (SB 200) que los legisladores de la Florida están considerando mientras se preparan para la sesión legislativa que comienza el próximo mes. Este proyecto le permitiría a los padres de estudiantes matriculados desde kinder a octavo grado pedirles a los distritos escolares que sus hijos deben repetir un grado durante el año escolar 2021-2022. (A los niños no se les permitiría hacerlo en los años siguientes). Los distritos tendrían que conceder esas solicitudes si los padres las envían antes del 30 de junio.

El proyecto de ley proporciona un enfoque fuera de lo tradicional al tema de las pérdidas de oportunidades de aprendizaje causadas por la pandemia de COVID-19, cuyo alcance aún no hemos visto.

La propuesta merece ser explorada. Se trata de ofrecerle a los padres una opción en un año en el que muchas mamás y papás se han convertido en maestros de facto para los estudiantes que están tomando clases desde casa. Pero en su versión actual, el proyecto de ley está lleno de consecuencias imprevistas.

Y SB 200 plantea una pregunta: ¿Quién conoce mejor a un estudiante, un padre o un maestro? ¿Quién debería decidir si deben repetir un año escolar?

No hay una respuesta fácil a esa pregunta, pero dejar a los maestros y directores fuera de la ecuación sería perjudicial para los niños involucrados. Un padre debe poder hacer la solicitud, pero no tomar esa decisión unilateralmente. El papel de las escuelas es intervenir temprano si un estudiante está reprobando y no permitir que los padres lo descarrilen.

“Deberían haber algunas garantías”, dijo el superintendente de las escuelas públicas del condado de Miami-Dade, Alberto Carvalho.

Los comentarios de las escuelas son cruciales ya que de esta manera los educadores ayudarían a decidir qué hacer con un estudiante que se ha retrasado. Por ejemplo, si a un estudiante de séptimo grado le va bien en matemáticas, pero está reprobando historia e inglés, ¿debería verse obligado a volver a tomar las tres clases?

La patrocinadora del proyecto de ley, la senadora Lori Berman, demócrata de Boynton Beach, quiere que los padres comprendan la seriedad de esta decisión, por lo que su propuesta prohibiría las promociones de mitad de año a un grado superior si el estudiante muestra una mejora. Eso es bueno para la rendición de cuentas, pero crea un nuevo problema, como señaló Carvalho: ¿Qué sucede con los estudiantes retenidos que están progresando?

Berman dice que está abierta a hacer cambios. La medida fue aprobada por un comité con apoyo bipartidista a principios de este mes.

Berman ya modificó la SB 200. Eliminó a los estudiantes de secundaria del proyecto de ley por temor a que afectara la elegibilidad para competencias deportivas. También le preocupaba que algunos padres que sienten que la pandemia les ha robado a sus hijos una experiencia tradicional de la escuela secundaria podrían considerar retenerlos durante un año para que puedan asistir al baile de graduación u otro evento histórico.

Ese tipo de acciones de los padres no son infrecuentes cuando se trata de deportes.

Algunos padres piden que sus hijos repitan un grado para que puedan “madurar” físicamente para practicar deportes más adelante, dijo Bill Montford, director ejecutivo de la Asociación de Superintendentes Escolares de Distrito de la Florida. Eso es una preocupación que Montford, un ex senador estatal, todavía tiene, si se aprueba la SB 200. Y nosotros estamos de acuerdo.

Hay problemas que resolver, pero Berman va en la dirección correcta. Ella cree que los estudiantes en línea se beneficiarían más e investigaciones preliminares muestran que probablemente tenga razón. Una encuesta de la publicación especializada “Education Next” encontró que el 60% de los padres dijeron que sus hijos están aprendiendo menos debido a la pandemia. La encuesta también encontró que los estudiantes blancos tenían más probabilidades de aprender en persona que los negros y latinos.

Arreglar la brecha de aprendizaje en la Florida después de la pandemia llevará años y seguramente más de una sola ley. Mientras tanto, no hay nada de malo en dar más control a los padres, siempre que se haga bien. Si la Legislatura va a aprobar esta legislación, primero debe escuchar lo que los educadores tienen que decir.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de febrero de 2021, 0:07 p. m..

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