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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: De nuevo, otro crimen


Una mujer visita un altar durante una ceremonia en la Iglesia Africana Metodista Emanuel (AME por sus siglas en inglés), donde nueve personas fueron asesinadas en un tiroteo en Charleston, Carolina del Sur (Estados Unidos).
Una mujer visita un altar durante una ceremonia en la Iglesia Africana Metodista Emanuel (AME por sus siglas en inglés), donde nueve personas fueron asesinadas en un tiroteo en Charleston, Carolina del Sur (Estados Unidos). EFE

La locura homicida volvió a enlutar a la nación esta semana, cuando un joven, Dylann Roof, asesinó a tiros a nueve personas en una iglesia de Charleston, Carolina del Sur.

Ya sabemos cuál fue el móvil de la matanza: el racismo.

Roof, un joven blanco de 21 años de edad, confesó el crimen y declaró a los investigadores de la policía que “quería emprender una guerra racial”. Todas las víctimas en el templo eran afroamericanos.

Como expresó un editorial del Charlotte Observer, de Carolina del Norte, “volvemos a guardar luto.

“Guardamos luto por nueve hombres y mujeres asesinados el miércoles pasado en la Iglesia Episcopal Metodista Africana Emanuel en Charleston, Carolina del Sur.

“Guardamos luto por sus cónyuges, sus hijos y sus familiares, entre ellos Malcolm Graham, de Charlotte, un ex senador de Carolina del Norte cuya hermana está entre las nueve víctimas.

“Guardamos luto como en Sandy Hook, en Aurora, en tantos otros crímenes que nos unen en el dolor.

“Y ahora hacemos las preguntas.

“¿Quién era Dylann Roof, el joven de 21 años que durante una hora se sentó entre las personas que rezaban antes de decidir que había llegado el momento de matar? ¿Por qué escogió a esas personas, ese lugar? Y por supuesto: ¿de dónde sacó el arma?

“Hemos debatido este tema en estas páginas con frecuencia.

“Escribimos sobre la facilidad con que cualquiera puede conseguir un arma, incluso los que tienen problemas mentales, y lamentamos la renuencia de los políticos, aquí y en Washington, para tomar medidas sencillas como hacer más rigurosa la revisión de los antecedentes.

Escribimos sobre la raza y las conversaciones tóxicas sobre la raza, y nos preocupa a donde esas conversaciones pueden llevar a las personas”.

Pues bien, ya sabemos hasta dónde esas “conversaciones tóxicas sobre la raza” pueden llevar a algunas personas: al odio desembocado en crimen, en matanza espantosa.

Ingenuamente creímos que las leyes sobre derechos civiles y la elección dos veces del presidente Barack Obama señalaban la llegada de una era post-racial en Estados Unidos. Que la discriminación heredada del largo período de la esclavitud había quedado atrás, y que los prejuicios solo quedaban en las mentes de unos cuantos retrógrados ignorantes, fáciles de controlar.

El reciente crimen de Charlotte indica que no es así, que el monstruoso rostro del racismo puede asomarse en cualquier momento, y que debemos estar alertas para evitar un nuevo ataque criminal e inhumano, una nueva agresión contra la vida de personas inocentes por el simple hecho de tener un color de piel diferente al del agresor.

Toda vida, cualquier vida, tiene un carácter sagrado. Ese es el mensaje que hay que inculcar a los racistas. Que entiendan que todas las vidas importan.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de junio de 2015, 0:46 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: De nuevo, otro crimen."

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