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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Una solución limitada a la crisis en la frontera


Una familia de inmigrantes procedente de Honduras llega a un albergue en la localidad mexicana de Tenosique, el 15 de septiembre, en su ruta hacia Estados Unidos.
Una familia de inmigrantes procedente de Honduras llega a un albergue en la localidad mexicana de Tenosique, el 15 de septiembre, en su ruta hacia Estados Unidos. Getty Images

En busca de una solución al problema de la llegada de niños de Centroamérica que vienen sin sus familiares, el gobierno federal ha dado inicio a un programa que otorgaría la condición de refugiados a algunos menores de Guatemala, Honduras y El Salvador.

Bajo el programa, los inmigrantes de esos países que residan legalmente en Estados Unidos podrían solicitar que familiares suyos menores de edad puedan venir como refugiados. Estos menores serían examinados en sus países por las autoridades consulares norteamericanas para ver si reúnen los requisitos para emigrar a Estados Unidos.

El programa no se aplica a menores que sean parientes de personas que residen en suelo norteamericano sin tener autorización.

El gobierno federal asignó 4,000 plazas para refugiados de América Latina y el Caribe. Esta cifra difícilmente resuelva la crisis de los niños de la frontera. La cantidad de los menores que han llegado supera con creces la magra asignación federal.

Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, entre el 1 de octubre del 2013 y el 31 de agosto del 2014, la Patrulla Fronteriza detuvo a 66,127 menores no acompañados. La cifra casi duplicó la registrada en el año fiscal 2013, que fue de 38,759 detenciones. Solamente el mes pasado, la Patrulla Fronteriza arrestó a 3,129 menores, la mayoría procedentes de Honduras, El Salvador y Guatemala. El programa que propone el gobierno federal sería un remedio muy limitado a una crisis de proporciones épicas.

Sin embargo, hay que hacer algo más eficaz, y pronto. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, radicada en Washington, emitió un informe tras una reciente visita a centros de detención en Texas, en el cual afirma que los niños y mujeres centroamericanos detenidos en Estados Unidos no tienen una ayuda legal adecuada, y subraya que su detención es “completamente inaceptable”.

Los niños procedentes de México o Canadá que entran ilegalmente en Estados Unidos son devueltos inmediatamente a sus países, pero con los países centroamericanos no existe un acuerdo similar, por lo que los menores procedentes del istmo quedan en un limbo.

La crisis en la frontera enfatiza la necesidad de una reforma del sistema de inmigración que hasta ahora ha sido muy elusiva por diversas razones. Pero también es urgente resolver el problema en sus raíces. Hay que buscar la manera de reducir el índice de violencia en Guatemala, Honduras y El Salvador, y también bajar la tasa de pobreza, las dos principales causas del éxodo hacia el norte. Es una tarea tan difícil como urgente.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de octubre de 2014, 9:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una solución limitada a la crisis en la frontera."

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