Los legisladores republicanos han declarado que los Floridanos somos el enemigo | Editorial
Los legisladores republicanos de la Florida quieren que sea más difícil votar por correo. Quieren recortar permanentemente los fondos disponibles para la construcción de viviendas asequibles y limitar el poder de las ciudades y condados que intentan combatir el cambio climático y la pandemia de COVID-19.
Quieren conocer la inclinación ideológica de los profesores, estudiantes y personal universitario a través de las llamadas encuestas de “diversidad intelectual” (pero juran que no usarán esa información para castigar a las universidades).
Y quieren silenciar incluso a los manifestantes pacíficos creando nuevas categorías de delitos con penalidades más largas.
Y en lugar de ayudar a millones de floridanos necesitados debido a la pandemia, planean usar parte de los $1,000 millones en ingresos estimados que generará el impuesto sobre las ventas para reponer el fondo fiduciario de desempleo de la Florida para que puedan brindar a las empresas una exención fiscal por desempleo.
Podrían arrojar a los trabajadores algunas migas de pan posiblemente aumentando los beneficios de desempleo máximos del estado, que están entre los más bajos del país, en $100 extra por semana para llegar a $375. Eso es si la Cámara Baja está de acuerdo.
Los republicanos no temen repercusiones
A pesar de todo eso, la Legislatura de la Florida, envalentonada por una mayoría republicana más amplia y el amplio margen de victoria obtenido por el ex presidente Donald Trump en el estado en 2020, no teme una reacción negativa de parte de los votantes.
La sesión legislativa de 2021 que finaliza a finales de este mes probablemente pasará a la historia como un año en donde se favorecen los intereses especiales y se toman medidas extraordinarias en contra del pueblo. El Capitolio de la Florida puede estar a cientos de millas de distancia, pero Mar-a-Lago seguramente ha sido la atracción gravitacional que está impulsando muchas decisiones en Tallahassee.
La Legislatura tiene la oportunidad de solucionar los problemas que la pandemia destacó, desde nuestra crisis de viviendas asequibles hasta la larga lista de espera para servicios sociales. Con $2,000 millones más en ingresos fiscales de lo que se anticipó originalmente, los legisladores podrían haber equilibrado las necesidades de los floridanos que trabajan con las de las empresas y los donantes políticos.
Pero eso no es lo que están haciendo. Los legisladores han optado por sumergirse de lleno en la cruzada del Partido Republicano contra el acceso de los votantes y la llamada “woke culture” (“cultura del despertar”) en los campus universitarios y las redes sociales. Quieren multar a las plataformas que prohíben a los candidatos políticos en un claro guiño a Trump, quien fue eliminado de Facebook y Twitter este año.
La propuesta más atroz de 2021 refleja la ley electoral racista que Georgia acaba de aprobar. La versión de la Florida agregaría restricciones a las urnas y requeriría que los votantes soliciten votar por correo con más frecuencia. Eso es a pesar de que prácticamente todos los republicanos reconocen que la Florida dio un ejemplo sobre cómo llevar a cabo una elección presidencial con un número récord de boletas electorales por correo el año pasado.
Mientras tanto, el gobernador Ron DeSantis prácticamente ha declarado la victoria contra COVID-19, a pesar de que los casos han aumentado y el estado es Zona Cero para las nuevas variantes del virus. Ha prohibido la aplicación de los mandatos de uso de máscaras y ha dificultado que los gobiernos locales controlen las multitudes que causan estragos en Miami Beach.
Igual que Trump
Al igual que Trump, DeSantis pasa una parte cada vez mayor de sus apariciones públicas criticando a los periodistas, esquivando preguntas difíciles y ventilando quejas, ya sea sobre un segmento del program de televisión “60 Minutes” sobre la distribución de vacunas de la Florida en comunidades ricas, su prohibición de pasaportes de vacunas o su demanda contra los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en un esfuerzo por reanudar las operaciones de los cruceros. Esa demanda, dijeron los expertos al Miami Herald, tiene pocas posibilidades de prosperar.
Si bien podría tener motivos para criticar a “60 Minutes” por ser unilateral, su administración se ha negado a divulgar información sobre el rastreo de contactos de coronavirus del estado y los grupos de variantes.
La principal prioridad de DeSantis es aprobar el proyecto de ley 1 de la Cámara de Representantes, denominado “proyecto de ley antidisturbios”. Lo anunció después de las protestas del movimiento Black Lives Matter (Las vidas de los negros importan) del verano pasado, que fueron en su mayoría pacíficas en la Florida. La violencia durante las protestas ya es un delito en el estado, pero los republicanos sostienen que el proyecto de ley evitará que el estado se convierta en Portland al aumentar las penas por los delitos cometidos durante los “disturbios”.
El proyecto de ley, convenientemente, tiene una definición vaga de lo que constituye un motín y quién está involucrado en él; y protegería a las personas de la responsabilidad civil que tendría el herir o matar a manifestantes que se consideran alborotadores.
Hay más. Ese mismo proyecto de ley también negaría la libertad bajo fianza a las personas arrestadas por robo durante una protesta si se encuentran en un condado en estado de emergencia. Y crearía un proceso para que el gobernador y el gabinete de la Florida anulen los recortes presupuestarios locales a las agencias policiales.
Usurpando el poder local
Esta última disposición está en línea con una peligrosa tendencia en la Legislatura. Cuando los legisladores no están de acuerdo con la forma en que se administran las comunidades locales, especialmente si esas comunidades están aprobando propuestas progresistas, presentan una legislación para usurpar los poderes del gobierno local. Este año hay proyectos de ley para revocar el referéndum de Cayo Hueso para limitar los cruceros en el puerto de la ciudad y permitir que la Legislatura y el gobernador anulen las órdenes de emergencia locales.
Al mismo tiempo, los legisladores continúan tratando de socavar las elogiadas leyes de acceso a registros públicos del estado.
Este año hay proyectos de ley para mantener en secreto la información de los votantes inscritos, ocultar las direcciones de los hogares de los miembros del Gabinete y la Legislatura de la Florida (lo que dificulta determinar si un legislador vive en su distrito) y mantener en secreto los nombres de los candidatos que solicitan la candidatura presidencia de una universidad o colegio.
Incluso cuando los legisladores han ido por el camino correcto, eso a menudo significa que alguien tiene que perder. La Legislatura aprobó un proyecto de ley para crear un fondo estable para mitigar el aumento del nivel del mar y para proyectos de aguas pluviales, pero lo hizo recortando el fondo fiduciario de viviendas asequibles de la Florida.
Y no lo olvidemos: esta Legislatura estará a cargo de rediseñar los distritos legislativos y del Congreso a partir de este año. Dibujar distritos que favorecieron a los republicanos, junto con la incapacidad de los demócratas para organizar y ganar elecciones en el estado, nos llevó a la situación en donde estamos hoy.
Las señales de advertencia en la sesión legislativa de 2021 son muy claras. La Legislatura está aprobando leyes que van en contra de los intereses de los residentes de la Florida.