EN NUESTRA OPINIÓN: Solidaridad con médicos cubanos
Una de las fuentes lucrativas del régimen comunista de Cuba se fundamenta en la explotación del talento y arduo trabajo de sus ciudadanos en el sector de la salubridad. En un canje por dinero, petróleo o fidelidad, La Habana envía miles de profesionales médicos a otros países, especialmente a Venezuela, en los que no solo subsisten en condiciones de miseria, sino que, encima, son pésimamente remunerados. La cúpula del poder se adueña de la tajada más suculenta del pastel.
Con la mirada fija en el horizonte de la libertad y las oportunidades, muchos logran quebrar las cadenas del yugo de la opresión escapando. Generosamente, el gobierno de Estados Unidos les lanza un salvavidas mediante un programa de visados, establecido en 2006, que autoriza su ingreso al país si cumplen una serie de requisitos.
Pero el caso de tres dentistas varados en Colombia desde hace un centenar de días tras la intempestiva cancelación de visas que les habían sido conferidas, cerca dentro de un enorme y preocupante símbolo de interrogación el futuro de este beneficio migratorio: el Cuban Medical Professional Parole, popularmente conocido como “Barrio Afuera”. En el contexto actual del acercamiento diplomático entre Estados Unidos y Cuba, imperan temores de que el mismo sea anulado, aun cuando un vocero del Departamento de Estado haya negado dicha teoría.
El Nuevo Herald reveló el limbo legal en el cual yacen los odontólogos Raquel Lobato, Martha Martín y Oddy Ginarte. En diferentes momentos, a los tres les fue denegado el derecho –sin explicaciones– de abordar sus vuelos a Miami. Los congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz Balart investigarán, por medios diplomáticos, qué o quiénes se esconden tras la oscura fachada de estas cancelaciones.
Más allá de la injusticia cometida contra los tres jóvenes, este episodio plantea un problema de mayor escala: la continuidad de las políticas migratorias que benefician a los cubanos. Especulaciones sobre la derogación de la Ley de Ajuste Cubano, que permite a los isleños quedarse y pronto obtener la ciudadanía norteamericana, por ejemplo, han disparado la cifra de arriesgadas travesías por el cementerio azul del Estrecho de la Florida y fomentado el vil negocio del contrabando humano. Otro caso que aviva el fuego de la incertidumbre colectiva concierne a un grupo de cubanos estancados en las Islas Vírgenes estadounidenses, pues las autoridades migratorias se niegan a entregarles los permisos de parole.
Washington debe actuar con extremada cautela si apunta a enmendar leyes vigentes en aras de recibir supuestas concesiones del régimen cubano para avanzar el progreso de la sociedad civil y abrir espacios de participación ciudadana en la política y la economía de la isla. Hasta que estas promesas fungosas no se cumplan, valiosos programas como el Cuban Medical Professional Parole han de ser preservados íntegramente, no solo por el bienestar de estos profesionales, sino por las ventajas que recibe el sur de la Florida al integrarlos. Ellos forman ese necesario ejército de asistentes médicos, enfermeros y técnicos de laboratorio que cuidan a los enfermos en nuestras comunidades. Y algunos incluso renacen como médicos.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de junio de 2015, 2:01 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Solidaridad con médicos cubanos."