La contratación del próximo jefe policial de Miami debe ser un proceso que siga las reglas | Editorial
Finalmente pasó lo inevitable poco después de las 7:30 p.m. el jueves cuando los comisionados de la ciudad de Miami despidieron al Jefe de Policía de Miami, Art Acevedo, con una votación unánime, poniendo fin a otro capítulo inusual de la política de Miami.
Fue la hora del espectáculo en la Comisión de la Ciudad, que celebró un pseudo juicio penal para Acevedo. Este juzgamiento vino con evidencia en video y testimonios de varios miembros del personal de mando del jefe, que no tuvieron pelos en la lengua para hablar de los errores de su jefe.
Uno podía imaginarse a Acevedo haciéndose la pregunta: “¿Tú también, Brutus?”, en la abarrotada sala de la comisión.
Al resumir los resultados de una votación del sindicato sobre el liderazgo de Acevedo ante la comisión, el jefe interino de la policía de Miami, Manny Morales, dijo que una encuesta del sindicato reveló que la mayoría de los agentes estuvo de acuerdo con la afirmación de que: “Todo el departamento, desde las bases hasta el personal ejecutivo, ha perdido la confianza en el jefe”.
Carollo encabeza la acusación
El jefe, que se sentó vestido de civil entre el público, declinó dirigirse a la comisión, por instrucciones de su abogado. Pasó de defenderse de los ocho cargos que su jefe directo, el Administrador de la Ciudad Art Noriega, enumeró para justificar su despido. Algunos eran puntos legítimos; otros, mezquinos y exagerados. Por supuesto, lo mismo puede decirse de los procedimientos de la comisión en estas últimas semanas.
Después de cinco horas de charla, el comisionado Joe Carollo, que encabezó la acusación para despedir a Acevedo, animó al jefe a defenderse. Lo mismo hizo el presidente de la Comisión, Ken Russell, justo antes de la votación final. “No nos dejas otra opción”, dijo Russell. El jefe fue despedido. Como si hubiera habido elección. La suspensión de Acevedo el lunes prácticamente selló su destino.
Ah, y el alcalde de Miami, Francis Suárez, quien nos trajo al jefe Acevedo, no estuvo presente en la sala para ver cómo se destituía a su jefe que él seleccionó personalmente. Hemos discutido su vergonzosa ausencia de todo el espectáculo. No tenemos que hacerlo de nuevo. Ya está dicho.
Esto no ha terminado
Ahora, es el momento de prepararse para las consecuencias de este fiasco.
Acevedo, que después de la votación habló afuera del ayuntamiento, ha preparado el terreno para declarar su despido como un caso de denuncia delatora. Con voz quebrada por la emoción, Acevedo prometió seguir luchando para que los políticos no interfieran en el trabajo del departamento.
Para terminar, su abogado defensor, John Byrne, esgrimió el memorando de ocho páginas del jefe, en el que detallaba su revelación de irregularidades e interferencias por parte de los comisionados como la verdadera razón de su despido, eso y por ser un duro reformista dentro del departamento.
Prepárense para las demandas.
Todavía no se ha determinado cuánto le costará esto a Miami, en dinero y dignidad. Lo mismo ocurre con el daño que causará a la carrera de Suárez y su potencial búsqueda de un cargo más alto.
El despido de Acevedo es noticia nacional. Desde el punto de vista financiero, la ciudad debe darle al menos seis semanas de indemnización basadas en su salario anual de $315,000, además de otros beneficios por sus 192 días como jefe, pero es probable que eso se refute y aumente hasta convertirse en una cantidad vergonzosa de dinero.
Ahora, Suárez y el administrador de la ciudad Noriega, ambos magullados por esta odisea, deberan sacudirse la ropa, pararse rectos y volver al trabajo de encontrar un líder sólido que se encargue del dañado departamento de policía de Miami.
Se harán a sí mismos –y a la ciudad de Miami– un gran favor si siguen un proceso abierto de contratación esta vez.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de octubre de 2021, 7:56 p. m..