Los republicanos en el poder intentan amordazar a los profesores de la Universidad de Florida | Editorial
No hay nada que el Partido Republicano desprecie más hoy en día que los profesores universitarios liberales, las empresas “concientizadas” (es decir, hasta que llega el momento de recaudar fondos) y el fácil acceso al voto. Y el partido no ha sido tímido a la hora de utilizar las palancas del gobierno de la Florida para poner en la mira y amordazar las cosas que no les gustan.
Ni siquiera nuestro sistema universitario ha escapado a la misión de los republicanos, bajo el liderazgo del gobernador Ron DeSantis, para utilizar las instituciones financiadas por los contribuyentes como herramientas políticas. Los esfuerzos por limitar la libertad académica, a menudo el canario en la mina de carbón cuando las democracias se desmoronan, deberían asustar a los floridanos de todas las afiliaciones partidistas.
La Universidad de la Florida (UF) ha prohibido a tres profesores seguir actuando como testigos expertos en una demanda contra el Estado por una nueva ley que restringe el acceso al voto, informó el Herald. No creemos que sea una coincidencia que dos de esos profesores escribieran un artículo de opinión en el Tampa Bay Times el mes pasado acusando a los legisladores republicanos de ocultar al público los datos sobre el proceso de modificación de distritos en el estado.
A los profesores se les permitió testificar en demandas anteriores, informó Politico. ¿Qué cambió?
¿Conflicto de intereses?
La UF dijo a uno de los miembros de la facultad que testificar pudiera “plantear un conflicto de intereses con el poder ejecutivo del Estado de la Florida”.
¿Los intereses de quién están realmente en conflicto? Tal vez los del partido que controla la mayoría de los nombramientos del Consejo Directivo de la escuela. La UF podría haber violado los estándares de “libertad académica” e “influencia política indebida” del acreditador de la universidad, la Comisión sobre Universidades de la Asociación Sureña de Universidades y Escuelas, que dijo al Herald el lunes que investigará el caso.
Este es otro golpe a la credibilidad de la universidad insignia de la Florida. El rápido ascenso del secretario de Salud, Joseph Ladapo, a un puesto de profesor, como informó el Tallahassee Democrat, planteó interrogantes sobre cuánto valora la universidad el complacer a un gobernador petulante por encima de los académicos. Ladapo, a quien DeSantis nombró secretario de Salud en septiembre, ha cuestionado las vacunas contra el COVID-19 y se ha negado a usar mascarilla dentro de la oficina de una senadora estatal que tiene cáncer de seno. Su contratación por parte de la Facultad de Medicina de la UF se produjo con la ayuda de un importante donante de DeSantis, que es presidente del Consejo Directivo, informó el Tallahassee Democrat.
Los contribuyentes pagarán la factura de todo esto: $512,000 al año que se espera que Ladapo gane entre su puesto estatal y su cátedra.
Esta instrumentalización de una institución financiada por los contribuyentes no es sorprendente. Los republicanos de todo el país están utilizando su control de los gobiernos estatales para las auditorías electorales y otros medios para justificar las mentiras de Donald Trump sobre el robo de las elecciones. La Florida es uno de los muchos estados gobernados por el Partido Republicano que aprobaron leyes este año para dificultar el voto por correo, un método que, no casualmente, fue utilizado predominantemente por los votantes demócratas en 2020.
Un ‘golpe’ a la americana
Los partidos en el poder quieren mantenerse en él: eso es tan antiguo como Estados Unidos. Pero, por primera vez, tenemos que preocuparnos de que, si los republicanos controlan el Congreso en 2024, pudieran no certificar los resultados de las elecciones presidenciales si gana un demócrata. Llamemos a eso un golpe de estado a la americana.
Mientras tanto, se están asegurando de que los profesores universitarios, a los que los conservadores acusan de adoctrinar a los ingenuos estudiantes, sepan que hay una diana en sus espaldas.
La Legislatura de la Florida aprobó este año una ley que obliga a las instituciones de educación superior a administrar una encuesta para garantizar la “libertad intelectual y la diversidad de puntos de vista” –un caballo de Troya para conocer las inclinaciones políticas del profesorado– y permite a los estudiantes grabar a los profesores sin su consentimiento y utilizar sus declaraciones en un caso civil o penal. Los legisladores republicanos y DeSantis han sugerido que los recortes presupuestales pudieran ser inminentes si no les gustan los resultados de la encuesta. Un ejemplo de intromisión del gran gobierno en la libertad de expresión.
El “despertar corporativo” también está en la lista negra del Partido Republicano. Las grandes empresas se han enfrentado a los republicanos por los mandatos de la vacunación contra el COVID-19 en el lugar de trabajo y las leyes de acceso al voto. DeSantis hizo una amenaza no tan sutil a las empresas que critican al Partido Republicano la semana pasada en un evento de la Cámara de Comercio de la Florida, informó el Herald.
DeSantis dijo que la mayoría de los votantes republicanos “odian a las corporaciones ahora”, pero no mencionó que su comité político ha recibido millones en contribuciones de campaña de ellos.
¿Sabes qué más odian los votantes y políticos republicanos? Que el gobierno utilice su poder para tomar represalias y controlar la expresión. Pero, hoy en día, muchos están dispuestos a racionalizar tales acciones antiamericanas con tal de salirse con la suya.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de noviembre de 2021, 7:45 p. m..