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¿Cuba es responsable del síndrome de La Habana? Esperamos que un nuevo esfuerzo de EE.UU. nos lo diga por fin | Editorial

Fotografía de la embajada de Estados Unidos en La Habana, tomada el 29 de septiembre de 2017 después de que Estados Unidos anunciara que retiraba a más de la mitad de su personal en respuesta a misteriosos ataques a la salud contra su personal diplomático. El Senado de los Estados Unidos aprobó un proyecto de ley para compensar a las víctima
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Fotografía de la embajada de Estados Unidos en La Habana, tomada el 29 de septiembre de 2017 después de que Estados Unidos anunciara que retiraba a más de la mitad de su personal en respuesta a misteriosos ataques a la salud contra su personal diplomático. El Senado de los Estados Unidos aprobó un proyecto de ley para compensar a las víctima . AFP/Getty Images

El Secretario de Estado Antony Blinken anunció la semana pasada que está designando a dos diplomáticos veteranos para dirigir los esfuerzos del Departamento de Estado en torno al “síndrome de La Habana”, una serie de episodios de salud misteriosos que surgieron por primera vez en la Embajada de Estados Unidos en Cuba en 2016 y que ahora incluyen problemas similares reportados por más de 200 diplomáticos, agentes de la CIA y funcionarios de seguridad nacional en Washington y en el extranjero.

En otra medida alentadora, Blinken dijo que el departamento tiene “nueva tecnología” que ayudará al gobierno a averiguar qué está causando los incidentes, los cuales han plagado a tres administraciones consecutivas y a la comunidad de inteligencia de Estados Unidos. El Departamento de Estado también ha hecho que reportar cualquier incidente sanitario sea una prioridad.

“Hemos enviado una señal muy clara a todas nuestras oficinas y elementos dentro del departamento de que cada reporte tiene que ser tomado con extraordinaria seriedad”, dijo un alto funcionario de la administración a McClatchy antes del anuncio de la respuesta intensificada del Departamento de Estado.

Daño psicológico

Ya era hora de que el gobierno de Estados Unidos prestara este nivel de atención al problema. Quienes lo padecen han “experimentado graves consecuencias físicas, como dolores de cabeza persistentes y pérdida de audición. También han sufrido daños psicológicos, como traumas, ansiedad y depresión”, sin una explicación clara, dijo Blinken.

El síndrome de La Habana ha causado estragos en sus vidas. Y todo comenzó en Cuba, donde el gobierno considera que cualquier presencia de Estados Unidos es una forma de espionaje.

En 2016, los diplomáticos de la embajada de Estados Unidos en La Habana comenzaron a reportar extraños síntomas físicos como mareos, zumbidos, problemas visuales, vértigo y dificultades cognitivas. Antes de enfermar, algunos reportaron escuchar un sonido constante en el trabajo o en casa y dijeron que sintieron vibraciones extrañas.

Los médicos de la Universidad de Miami y de la Universidad de Pensilvania, que trataron por primera vez a los diplomáticos estadounidenses en La Habana, acabaron encontrando evidencia de lesiones cerebrales y daños en el sistema vestibular del oído interno de las víctimas, reportó el Miami Herald.

“Es muy, muy impactante, y solo refuerza en mí la absoluta convicción de que tenemos que hacer todo lo posible por nuestra gente: cuidarla, protegerla. Llegaremos al fondo de esto”, prometió Blinken.

Esperemos que así sea. Al igual que las administraciones de Obama y Trump, el equipo del presidente Joe Biden no ha podido explicar los incidentes. El gobierno cubano niega haber participado en cualquier fechoría contra los diplomáticos extranjeros.

El gobierno de Estados Unidos sospecha, pero no ha podido determinar con seguridad, que los episodios son ataques al personal estadounidense por parte de un adversario extranjero.

El gobierno de Biden cree que se está acercando a la identificación de los responsables y a la comprensión del mecanismo utilizado para causar el misterioso padecimiento médico. Esperamos que la respuesta llegue pronto.

Hasta entonces, Blinken está atacando el problema por dos vías: designó a Jonathan Moore, un funcionario de carrera del servicio exterior, para coordinar la respuesta general del Departamento de Estado, y a Margaret Uyehara como coordinadora de cuidados sénior para garantizar que los diplomáticos afectados reciban el mejor tratamiento médico.

Cuando los culpables sean finalmente desenmascarados –y estamos ansiosos de que llegue ese momento–, deben ser castigados por estos ataques fuera de lugar contra Estados Unidos y sus diplomáticos. Y lo que sea que esté causando el síndrome de La Habana debe ser desmantelado para siempre.

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