A pesar de la represión del régimen, los cubanos lograron expresar sus ideas | Editorial
El lunes llegó y pasó, y las enormes protestas callejeras previstas en La Habana no se materializaron. Como resultado, el régimen represivo les dio la razón a los manifestantes.
La cuestión es que el gobierno cubano tiene más de 60 años de experiencia en sofocar disturbios. Los jóvenes activistas cubanos probablemente sabían lo que les esperaba.
El lunes, Cuba envió un mensaje alto y claro a aquellos que planeaban exigir sus derechos humanos básicos, sus libertades básicas: “Ni se te ocurra”.
Pero no importa, los activistas, cuyo grito de guerra es “Patria y Vida”, aún consiguieron transmitir su mensaje.
¿El gobierno cubano podrá rodear logísticamente cada casa de los activistas todos los días durante el resto del año como lo hizo el lunes? Lo dudamos, así que esto no ha terminado.
El gobierno cubano debe ser muy consciente de que su reacción está bajo el microscopio del mundo. Y así debe ser. El régimen tiene un verdadero problema. Su población joven, sus millennials, sus artistas y escritores ya no quieren luchar diariamente por las necesidades de la vida, y también quieren democracia. Esto, increíblemente, sigue siendo una sorpresa para un régimen en el poder desde 1959.
El lunes, los activistas de Cuba se pasaron el día publicando videos y fotografías hacia el mundo exterior en los que se veía a agentes de la policía estatal en ropa de civil rodeando sus casas.
Yunior García, un artista y dramaturgo que se ha erigido como organizador de la protesta, hizo saber que su casa estaba rodeada. Una foto de Associated Press en la que se ve a García sosteniendo una rosa blanca, en homenaje al patriota cubano José Martí, a través de la rejilla de una ventana se ha hecho viral.
La masiva protesta callejera de este verano, el 11 de julio, sorprendió al gobierno del cubano Miguel Díaz-Canel y a los exiliados en Miami, que se sumaron rápidamente, por no hablar de los activistas de derechos humanos de todo el mundo.
Esta vez, los jóvenes activistas de la isla esperan que todo el mundo esté mirando. Han conseguido centrar la atención en la posible reacción violenta del gobierno.
En Miami, los exiliados cubanos, que se reunieron en sus lugares habituales, ven la desobediencia civil como la mejor oportunidad de su generación para acabar con el legado de la revolución de Fidel Castro de 1959.
Y los republicanos en el poder de la Florida también están aprovechando la oportunidad para mostrar su apoyo. Entre ellos, el gobernador de la Florida, Ron DeSantis. “Tienen a mucha gente de pie y luchando contra una dictadura brutal”, dijo DeSantis el lunes en la Torre de la Libertad de Miami, donde anunció que pedirá $25 millones a la Legislatura para restaurar y preservar la torre, un símbolo perdurable para los exiliados cubanos, muchos cuyas solicitudes de ingreso a este país fueron procesadas allí.
Sí, es una jugada descarada para conseguir votos en las elecciones, pero, más allá de eso, el anuncio fue apropiado para el el lunes. “Los floridanos no deberían soportar que un régimen marxista como este exista a 90 millas de distancia”, dijo DeSantis.
El gobernador tiene razón. Y en la isla, los cubanos también se expresaron: No más.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de noviembre de 2021, 6:19 p. m..