Congresista Salazar dice que los testigos del 6 de enero deben decir la verdad. Pero luego, se volvió partidista | Editorial
La congresita de Miami María Elvira Salazar dijo el fin de semana a un entrevistador de televisión que cualquiera que sea llamado a declarar ante el panel de investigación del Congreso por lo ocurrido el 6 de enero debe presentarse y decir la verdad.
¡Bravo por ella! Pero luego Salazar arruinó lo que dijo.
Dada la incapacidad del Partido Republicano –o, seamos realistas, la falta de voluntad– cuando se trata de investigar los hechos sobre el ataque al Capitolio, Salazar inicialmente sonó positivamente razonable, incluso sonó digna de una política.
Hizo los comentarios en una entrevista grabada con Jackie Nespral de NBC 6 que se emitió el domingo. En ella, la republicana de Miami en su primer mandato respondió a una pregunta sobre los disturbios del 6 de enero y los cinco representantes federales del Partido Republicano que enfrentan citaciones para testificar diciendo que “nadie está por encima de la ley, y todos los que necesitan ser llamados e interrogados deben ir y decir la verdad”, según informó el Miami Herald.
Dijo que inicialmente apoyó la creación de una comisión independiente bipartidista para investigar, aunque luego votó en contra en su forma final cuando se aprobó en junio de 2021 con una votación que siguió en gran medida líneas partidistas. En la entrevista del domingo, Salazar dijo que cree que la comisión está “en manos de los demócratas”, pero que no “quiere encubrir a nadie, ni a republicanos ni a demócratas”.
Aclaración innecesaria
Luego, el lunes, aclaró ese comentario ante la Junta Editorial, diciendo que: “Los estadounidenses merecen saber exactamente lo que ocurrió antes y el 6 de enero, por lo mismo voté originalmente a favor de una comisión bipartidista de 10 miembros, compuesta equitativamente por cinco republicanos y cinco demócratas”.
“Sin embargo, la actual comisión especial no es más que un espectáculo partidista al que me opuse sistemáticamente desde su creación. Eso incluye las recientes solicitudes unilaterales de testimonio motivadas puramente por la política”.
Ah, ahí está de nuevo, ese vitriolo partidista. Sabíamos que era demasiado bueno para durar mucho tiempo. ¿Por qué se apartó de su original sentido común y refrescante apoyo a la verdad y, por extensión, a la salud de nuestra democracia? En otras palabras, ¿quién le dio un golpe en la mano?
Después de todo, sus comentarios iniciales eran exactamente el tipo de búsqueda de verdad sin favoritismos que necesitamos desesperadamente en una época en la que tantos políticos —el principal de ellos, el expresidente Donald Trump— han aprendido a repetir mentiras hasta que se instalan firmemente en la conciencia de demasiados estadounidenses.
Los políticos promueven las mentiras
No solo estamos hablando de la Gran Mentira de que Trump realmente ganó en 2020 —por milésima vez, no lo hizo—, sino también de los temores inventados, como la afirmación del gobernador Ron DeSantis sobre que la integridad electoral de Florida estaba tan en duda que necesitábamos toda una “fuerza policial electoral” para descubrir el fraude electoral. Consiguió que los contribuyentes pagaran por ese problema inventado este año, a pesar de decir en 2020 que las elecciones de la Florida eran tan limpias que deberían servir de modelo para otros estados.
Salazar ha desempeñado su propio papel en la promoción de la desinformación. El 11 de enero de 2020, hizo comentarios en un programa de radio cuestionando la legitimidad del voto de Pennsylvania para el presidente: “¿Cómo es posible que en Pennsylvania haya 200,000 votos más el día de las elecciones que [votantes] en las listas electorales? Eso no es posible”. Esos comentarios se produjeron después de que quedara bien establecido que las mentiras sobre el fraude generalizado durante las elecciones alimentaron a los amotinados que interrumpieron la certificación de los resultados electorales por parte del Congreso.
Sus acciones hicieron que sus comentarios del domingo acerca de la comisión sobre el 6 de enero fueran aún más sorprendentes. Y no estamos solos en nuestra angustia de que la búsqueda de la verdad se haya perdido en medio de la política partidista. La amargura que nos divide es cada vez más difícil de superar, especialmente en un año electoral. Salazar es una candidata a la reelección en noviembre.
“Necesitamos saber todo lo que ocurrió ese día: Lo que sabía la señora líder Nancy Pelosi. Lo que sabía el sargento de armas. ¿Por qué no hubo refuerzos 24 horas antes del 6 de enero? Si sabían que podía haber algún tipo de conmoción ese día, por qué no se adoptaron algunas de las medidas que deberían haberse adoptado. Tenemos que saberlo todo”, dijo durante la entrevista televisiva.
Estamos de acuerdo. Los ciudadanos de este país necesitan saber exactamente qué ocurrió en el ataque del 6 de enero contra el Capitolio de Estados Unidos, el corazón simbólico de nuestra democracia. Eso debería ser un hecho, algo tan obvio que no hace falta decirlo. Pero en el actual clima político, ya no es así.
Salazar tuvo razón la primera vez. Entender quién es el responsable del ataque interno a nuestra democracia que se produjo el 6 de enero del año pasado no debería ser una cuestión partidista. No es necesario aclarar este punto.