Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Editorial

DeSantis vetó otra mala idea y mostró a los legisladores de Florida quién manda | Editorial

El gobernador de la Florida, Ron DeSantis, vetó un proyecto de ley que habría impedido a los gobiernos locales promulgar regulaciones que costaran dinero a las empresas.
El gobernador de la Florida, Ron DeSantis, vetó un proyecto de ley que habría impedido a los gobiernos locales promulgar regulaciones que costaran dinero a las empresas. AP

No es inusual que los gobernadores veten legislaciones. Pero ningún gobernador ha usado el veto con el mismo aplomo y propósito que Ron DeSantis. Ese propósito no solo ha sido hacer ocasionalmente lo correcto, sino mostrar a sus compañeros republicanos en la Legislatura quién manda.

En su más reciente ronda de vetos de la semana pasada, DeSantis hizo sonar la marcha fúnebre para otra prioridad de los líderes legislativos. Fue un triunfo para un gobernador que se está estableciendo como la figura omnipresente en la política estatal. También fue una victoria para los contribuyentes y los gobiernos locales que corren el riesgo de pagar por costosos litigios.

El Proyecto de Ley 620 del Senado habría neutralizado la capacidad de las ciudades y los condados para gobernarse. La legislación permitía a algunas empresas demandar a los gobiernos locales para recuperar las utilidades perdidas durante un máximo de siete años si la pérdida era resultado de una ordenanza local o de una iniciativa ciudadana.

Una ley vaga

Esta legislación “proempresarial” era tan vaga que abriría las compuertas a demandas frívolas, una consecuencia que DeSantis insinuó en su mensaje de veto. Los gobiernos locales pudieran tener que pagar hasta $900 millones al año, lo que aumentaría los impuestos de los ciudadanos y de las mismas empresas que el proyecto de ley debía proteger, según Florida TaxWatch.

“El lenguaje amplio y ambiguo del proyecto de ley dará lugar a consecuencias no deseadas e imprevistas y a costosos litigios”, escribió DeSantis.

Este proyecto de ley era el sueño hecho realidad de los intereses económicos que han presionado a Tallahassee para impedir que los gobiernos locales regulen todo, desde los cruceros hasta la protección solar, pasando por las conexiones de gas natural, las pajitas de plástico y las bolsas de plástico de un solo uso.

Habría acabado con muchas ordenanzas medioambientales locales e incluso con los esfuerzos por regular los horarios de los bares y detener la venta de mascotas de criaderos de cachorros sin escrúpulos. Por eso, la oficina del gobernador intentó sin éxito modificar el proyecto de ley para eximir las normas que apoyan el bienestar de los animales.

Tácticas políticas

Algunos pueden ver, con razón, la ironía de que DeSantis vete el SB 620 después de pasar el año pasado atacando y restringiendo la capacidad de los gobiernos locales para responder a la pandemia del COVID-19. Por ejemplo, les prohibió imponer mandatos de uso de mascarillas. DeSantis, por su parte, escribió: “El mejor enfoque es promulgar una legislación preventiva específica” en lugar de una prevención general como la SB 620.

Aunque DeSantis tenga principios, también es calculador. Esta es la cuarta vez que DeSantis desprecia al presidente del Senado, Wilton Simpson, matando parte de su agenda legislativa.

DeSantis vetó previamente un proyecto de ley impulsado por Simpson y Florida Power & Light que habría frenado la expansión de la energía solar en los tejados. Rechazó parte de los $331 millones en proyectos agrícolas que Simpson trató de incluir en el presupuesto estatal, y que él controlaría si es elegido comisionado de agricultura este otoño.

El gobernador también vetó otro proyecto de ley respaldado por Simpson que habría obligado al estado a dar a los agricultores acceso prioritario al agua del lago Okeechobee. DeSantis y los ecologistas dicen que el proyecto de ley perjudicaría la restauración de los Everglades, una prioridad sobre la que hizo campaña en 2018.

Esto pudiera tratarse de un gobernador que se apega a sus promesas de campaña. Pero también es un mensaje para los legisladores que no se alinean.

Previamente este año, Simpson y el presidente de la Cámara de Representantes se opusieron al intento de DeSantis de obligarlos a aprobar un mapa de modificación de distritos congresuales que favorecía a los republicanos. DeSantis vetó el mapa que los legisladores aprobaron, obligándolos a volver a Tallahassee para aprobar su plan. Politico informó en febrero que las tensiones eran altas entre DeSantis y Simpson sobre la renuencia del Senado a aprobar las prioridades de alto perfil del gobernador.

DeSantis está en una misión para moldear a la Florida a su gusto, como lo haría cualquier gobernador, y está en camino de ejercer el poder como ningún otro gobernador antes de él. Los legisladores y opositores rebeldes serán domados o aplastados.

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA