El ‘estudio’ de la vacuna contra el COVID del secretario de Salud de Florida es política disfrazada de ciencia | Editorial
A estas alturas de la pandemia, decenas de millones de estadounidenses han recibido las vacunas contra el COVID de ARNm, tras amplios ensayos médicos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) siguen revisando la seguridad de las vacunas, como parte de lo que los CDC denominan “los esfuerzos más intensos de supervisión de la seguridad en la historia de Estados Unidos”.
Pero, de alguna manera, el secretario de Salud de Florida, Joseph Ladapo, sabe más. Armado solo con un escaso “análisis” realizado por el Departamento de Salud del estado —un análisis que no está revisado por científicos, no menciona autores y ha sido criticado por la comunidad médica— advirtió la semana pasada que los hombres de 18 a 39 años no deberían recibir las vacunas Moderna o Pfizer contra el COVID, citando un mayor riesgo de muertes relacionadas con el corazón.
El propio análisis afirma que debe considerarse “preliminar” y “debe interpretarse con precaución”. Y, sin embargo, la postura que adoptó Ladapo en Twitter dista mucho de ser cautelosa, insistiendo en que “FL no se callará la verdad”. En un principio, Twitter retiró la publicación de Ladapo, pero luego la restauró.
Es cierto que las vacunas contra el COVID pueden provocar una inflamación del corazón en los jóvenes y los niños, pero se trata de un hecho poco frecuente, y los síntomas suelen ser temporales y leves. Mientras tanto, se considera que el efecto protector de la vacuna supera los riesgos.
Un médico con una agenda antivacuna
Ladapo, por supuesto, es el secretario de Salud seleccionado por el gobernador Ron DeSantis, y el médico formado en Harvard lo sabe. Parece decidido a llevar a cabo la agenda cada vez más antivacunas del gobernador. Ladapo ha promovido la ivermectina y la hidroxicloroquina como tratamientos legítimos para el COVID —no lo son— y dijo en marzo que el estado está en contra de las vacunas contra el COVID para los niños (Las vacunas se consideran seguras y eficaces para los niños). Prometió que Florida “rechazaría el miedo” cuando se trata de la política de salud pública.
Recordatorio: Más de 81,000 floridanos han muerto de COVID.
Este último informe que Ladapo está impulsando tiene agujeros lo suficientemente grandes como para que los atraviese un auto. Llamar a las críticas resultantes un ejemplo de la cultura de la cancelación — que es lo que trató de hacer un vocero del DOH (Departamento de Salud) de la Florida— no cambiará eso.
Para empezar, faltan tantos detalles clave en la sección de “metodología” que Daniel Salmon, director del Instituto para la Seguridad de las Vacunas de la Escuela de Salud Pública de Johns Hopkins, dijo que ni siquiera pudo averiguar qué hizo realmente el departamento.
“Si se presentara eso a cualquier revista decente, es casi seguro que sería rechazado rápidamente”, dijo Salmon al Miami Herald. “Creo que es irresponsable que una dependencia del gobierno estatal publique algo así sin suficientes detalles”.
(No podemos preguntar a los autores del estudio porque Ladapo se negó a divulgarlos, calificando a eso de “falso” durante una entrevista con The Washington Post).
Salmon, quien dirige un gran estudio mundial sobre la miocarditis —inflamación del músculo cardíaco— y la vacuna contra el coronavirus, afirmó que los beneficios de las vacunas siguen siendo mayores que los riesgos. No fue el único que criticó la posición de la Florida.
Jason Salemi, epidemiólogo de la Universidad del Sur de la Florida, dijo al Herald que el estudio no se centró en los riesgos y los beneficios, sino que solo se centró en el riesgo. “No es una imagen completa”, dijo Salemi. “Es tomar una parte y usarla aparentemente de forma aislada para hacer una recomendación”.
Dudas sobre el estudio citado por Ladapo
The Washington Post —porque las afirmaciones de Ladapo han atraído la atención nacional— habló con más de una docena de expertos en vacunas, seguridad de los pacientes y diseño de estudios que tuvieron dudas sobre el análisis de Florida. Las preocupaciones incluían un tamaño de muestra demasiado pequeño, el uso de datos de certificados de defunción que son frecuentemente inexactos y resultados sesgados porque el estudio trató de excluir a cualquier persona que tuviera COVID o hubiera muerto por él.
Esto es especialmente revelador: Ladapo dijo en la entrevista con el Post que esperaba que sus mentores de la Universidad de Harvard apoyaran los métodos usados en el estudio de la Florida. Ocurrió lo contrario. El economista de la salud David Cutler dijo que el reporte de la Florida era profundamente defectuoso, que esperaba que no disuadiera a la gente de vacunarse y que Ladapo se equivocaba al basar en él la política de vacunas de la Florida.
Fue más allá: “Si yo fuera revisor de una revista, recomendaría rechazarlo”, dijo Cutler a The Post.
La desinformación sobre las vacunas tiene consecuencias reales, y la publicación de Ladapo se ha compartido cientos de miles de veces. Un revelador estudio realizado por investigadores de la Universidad de Yale, publicado el mes pasado, reveló que las tasas de mortalidad por COVID son más altas entre los republicanos que entre los demócratas, después de que las vacunas estuvieran disponibles.
Y hay dudas —o al menos malestar— cuando se trata de la más reciente vacuna de refuerzo. Los nuevos refuerzos bivalentes contra el COVID están ampliamente disponibles y, sin embargo, solo la mitad de los estadounidenses han oído hablar mucho de la vacuna, según una encuesta de la Kaiser Family Foundation. Alrededor de un tercio de los adultos dijeron que se habían puesto la vacuna de refuerzo o tenían previsto hacerlo.
El COVID sigue con nosotros. Hay vacunas que salvan vidas. Pero gente como Ladapo, con su plataforma privilegiada en Florida, puede hacer verdadero daño. Sus afirmaciones equivalen a una posición política disfrazada de ciencia y envuelta en la bandera del estado. El peligro es que algunas personas pueden renunciar a la vacuna que salva vidas porque Florida, y Ladapo, se los dijeron.