EN NUESTRA OPINIÓN: La fuga del Chapo
El narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán, uno de los capos más ambiciosos y feroces del sórdido mundo de las drogas, volvió a fugarse.
Tras su captura en marzo del 2014, fue encerrado en la prisión de máxima seguridad Altiplano I, a unas 55 millas de la capital, considerada la más hermética de México. Su arresto el año pasado fue un gran triunfo para el presidente Enrique Peña Nieto. Pero el reconocimiento recibido por haber metido tras las rejas a uno de los hombres más ricos y peligrosos del mundo podría borrarse si no vuelven a atrapar al escurridizo Chapo. Su fuga, dijo Peña Nieto, es una afrenta para México.
El hecho de que Guzmán se escapara de la prisión pone en tela de juicio la efectividad de la vigilancia, que tenía que haber sido muy estricta en el caso de un prisionero con sus antecedentes de criminal ingenioso e implacable. ¿Cómo fue posible construir un túnel de una milla de largo para que el narcotraficante escapara –un túnel que se extendía desde una vivienda cercana a la prisión hasta la misma celda del Chapo– sin que las autoridades no detectaran nada sospechoso?
Jim Dinkins, un ex funcionario del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE), dijo que la construcción del túnel debió de tardar un año y medio o dos. O sea, que la vía subterránea posiblemente se empezó a construir en cuanto pusieron a Guzmán en la cárcel. ¿Nadie advirtió nada en ese largo período?
Los interrogatorios en el Ministerio Público federal de casi medio centenar de guardias de la prisión deben arrojar luz sobre los detalles de la fuga del capo el pasado sábado por la noche. Las autoridades sospechan que la evasión contó con la complicidad de personal de la cárcel. La sombra de la corrupción vuelve a caer sobre un país amenazado por el narcotráfico y por el alto nivel de violencia que genera el negocio ilícito. Una nación que ha pagado un alto precio en su batalla contra las drogas.
Pero la fuga del Chapo cuestiona además la eficacia de una guerra contra los narcóticos que en medio siglo no ha conseguido poner fin a una de las empresas más lucrativas y a la vez más perniciosas del mundo de hoy. ¿Hasta cuándo habrá que esperar para que esa larga contienda produzca el resultado deseado, es decir, la erradicación del narcotráfico? ¿Se alcanzará el triunfo alguna vez? ¿No hay una solución más viable y más efectiva? Esas son las preguntas que los gobiernos y las sociedades deben hacerse frente a la plaga de las drogas.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de julio de 2015, 3:10 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: La fuga del Chapo."