EN NUESTRA OPINIÓN: Un buen plan climático
El más reciente plan del presidente Obama para luchar contra el cambio climático apunta directamente a la quema de carbón, la principal fuente de emisiones de carbono del mundo. El Plan de Energía Limpia da justo en el blanco porque ninguna iniciativa creíble de lucha contra el calentamiento global, y otros síntomas de un planeta en crisis, puede ser adelantada sin encargarse primero del uso del carbón, el principal agente de cambios en el clima.
El plan del presidente fue atacado inmediatamente por quienes siempre lo hacen; como por ejemplo, Mitch McConnell, el senador republicano de Kentucky y líder de la mayoría. De cierto modo, esto es de esperarse. Los líderes de los estados productores de carbón como Kentucky y West Virginia no se pueden quedar de mirones mientras se ataca a una industria que provee tantos empleos en sus estados.
Sin embargo, la verdadera pelea no es contra el Sr. Obama o la Agencia de Protección del Ambiente (EPA) — ni siquiera contra los ambientalistas — sino contra el mercado. La creciente realización de que hay mejores y más económicas formas de producir energía está liderando la transformación hacia combustibles más limpios.
Los síntomas de que la industria del carbón está decayendo son evidentes por todas partes. Más del 50 por ciento de la energía eléctrica de Estados Unidos en el 2005 provenía del carbón. Hoy está por debajo del 40 por ciento y sigue bajando.
Los reportes sobre la muerte de la industria pueden ser prematuros. Ciertamente no se va a desvanecer. Aún hay 15 plantas que queman carbón en la Florida. La más cercana al sur de Florida está en el Condado Martin, en la costa atlántica. Pero ya está escrito en la pared para que lo lea todo el que pueda: El mismo día que el Sr. Obama anunció su plan, Alpha Natural Resources, el cuarto productor de carbón más grande de la nación, solicitó protección por bancarrota.
Los precios cada vez más bajos y la pesada carga de las deudas contribuyeron al colapso. Pero así también ha ido creciendo la disponibilidad del más barato y limpio gas natural. Los críticos mantienen que las fuentes de energía más limpias de todas — energías solar y eólica — siguen siendo muy problemáticas en cuanto al costo y escala como para ganar más adeptos en el mercado. Sin embargo todo apunta hacia una creciente adaptabilidad y más dependencia por parte de los consumidores, a quienes les gusta la idea de la energía limpia, si el precio no está fuera de su alcance.
Las nuevas reglas que el Sr. Obama ha anunciado están hechas para promover estas tendencias y para disminuir en casi un tercio las emisiones de dióxido de carbono en un lapso de 15 años, basado en los niveles del 2005. Esta es una meta que se puede alcanzar; si el plan no lo bloquean las cortes.
En este sentido, la Corte Suprema está, en general, del lado de la EPA, con el magistrado Antonin Scalia — ni más ni menos — sentenciando, en nombre de la mayoría de 7 – 2, que EPA tiene la autoridad de regular las emisiones de dióxido de carbono y de gases de invernadero. Sin embargo el pasado junio, el magistrado Scalia, a la cabeza de la mayoría, revirtieron una norma de la EPA por que no se consideraron los costos de la regulación.
El más reciente plan no le dice a las compañías de servicios como van a bajar las emisiones, un punto a su favor, pero les da flexibilidad para que lo deduzcan ellos mismos.
Todo esto causa un problema para los líderes políticos, en especial para los republicanos que en general favorecen a los que niegan el cambio climático o a los que quieren que se hagan los cambios lentamente. Ellos pueden discutir con la administración, pero no pueden discutir con el mercado y los cambios inevitables que se avecinan en el uso de la energía.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de agosto de 2015, 6:09 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Un buen plan climático."