EN NUESTRA OPINIÓN: Una mala combinación
La propuesta del Departamento de Protección Ambiental del estado de abrir los parques a la caza es una idea muy dañina. Y proviene de la misma administración que:
▪ se negó a apoyar la compra de terrenos para restaurar el flujo de agua a los Everglades.
▪ no exhortó a los legisladores a que asignaran fondos para preservar terrenos frágiles.
▪ redujo los fondos estatales para los distritos de administración del agua.
▪ eliminó otros fondos para los consejos de planificación regional del estado.
▪ eliminó fondos para un laboratorio de la Universidad de la Florida que trata de evitar que especies invasoras arruinen la agricultura y el medio ambiente del estado.
▪ abolió el Departamento de Asuntos Comunitarios, responsable de administrar el crecimiento.
▪ desterró el término “cambio climático” de los documentos estatales.
Ahora llega un plan para convertir el sistema de parques de la Florida, uno de los mejores del país, en cotos de caza, con armas y todo lo demás. El recién nombrado de nuevo secretario del Departamento de Protección Ambiental Jon Steverson quiere que los parques de la Florida sean financieramente autosuficientes. La idea de abrir los parques a la cacería no es nueva; lleva varias décadas dando vueltas. Pero los líderes del estado, independientemente de su afiliación política, siempre la rechazaron, ya que entendían el valor intrínseco del sistema de parques estatales.
Son lugares muy populares tanto para los floridanos como para los turistas. Y ya están en vías de ser autosuficientes: como informó hace poco el columnista Fred Grimm, del Herald, los ingresos de las entradas y otros cargos cubrieron el 77 por ciento de los costos operativos del sistema. En cambio, los sistemas de parques de los demás estados cubren un promedio del 42 por ciento.
No es sorpresa que el gobernador Rick Scott y su obediente gabinete volvieran a nombrar a Steverson el miércoles pasado, aunque el gobernador había indicado que la votación se pospondría hasta septiembre.
Estos pasos concuerdan con el lento y penoso declive de un departamento que defendió firmemente la integridad y la protección de los recursos naturales del estado. A pesar de los ingresos que los parques aportan, el estado no asigna suficientes fondos al sistema, que depende de la generosidad de miles de voluntarios.
Y ahora llega la propuesta de permitir la cacería en los parques. Los fusiles y las balas no deben estar cerca de los campamentos de los Boy Scouts, de los que van a navegar en canoa, de los observadores de pájaros. Las armas y los parques estatales son una mala combinación.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de agosto de 2015, 1:45 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una mala combinación."