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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Los correos de Hillary Clinton

La precandidata demócrata Hillary Clinton conversa con simpatizantes en en un evento especial el domingo 26 de julio, en Carroll, Iowa.
La precandidata demócrata Hillary Clinton conversa con simpatizantes en en un evento especial el domingo 26 de julio, en Carroll, Iowa. Getty Images

Los partidarios de la candidatura presidencial de Hillary Clinton afirmaban que no había escándalos ocultos. La habían investigado tantas veces (y tan injustamente), decían, que uno podía estar seguro de que no aparecería ningún secreto comprometedor.

Pero la campaña de Clinton está manchada por un escándalo sobre la forma en que usó su cuenta personal de correo electrónico a través de un servidor privado cuando era secretaria de Estado. Los servicios de inteligencia y el Departamento de Estado han dicho que por lo menos cinco mensajes electrónicos contenían información clasificada, de ellos dos cuyo contenido está considerado “ultrasecreto”, y podría haber mucho más.

El Departamento de Estado dijo que los mensajes electrónicos no estaban marcados como clasificados. No está claro si los empleados conocían el origen de la información. Pero nada de esto la libra de responsabilidad.

Para empezar, ¿por qué usó su cuenta personal? Hillary ha dicho que en ese momento se permitía a los empleados del Departamento de Estado usar su correo electrónico personal, pero funcionarios del Departamento y de la Casa Blanca no dicen si Hillary buscó o recibió aprobación de alguien, o si alguien objetó el uso más tarde.

No son solo los republicanos del Congreso los que investigan. La oficina del inspector general y el FBI también. Casi a diario surgen nuevas preguntas.

No olvidemos lo que le sucedió al general David Petraeus, que fue acusado de dar información clasificada a su biógrafa y amante cuando era director de la CIA. Tuvo que declararse culpable este año de un cargo menor de mal manejo de información clasificada aunque el FBI recomendó cargos más graves. Moraleja: no se debe jugar con material clasificado.

El abogado del general Petraeus en ese caso, David Kendall, un prominente letrado de Washington, es el abogado de Hillary en el lío de los mensajes electrónicos. ¿Coincidencia?

Esta controversia pone en tela de juicio la premisa básica de su candidatura: su experiencia en el gobierno y en asuntos de inteligencia.

No están claros los motivos por los que usó su correo personal, aparte del deseo de mantener el control de sus mensajes. Pero eso no es prerrogativa de funcionarios públicos, especialmente del jefe del Departamento de Estado, que frecuentemente envía y recibe mensajes delicados. Todos los funcionarios del gobierno deben ceder algo de su privacidad, desde Tallahassee hasta Washington.

Hillary y sus defensores dicen que no hay nada de que preocuparse. Es posible que sea así, pero el público debe conocer los hechos. La candidata demócrata debe dejarlo todo bien claro.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de agosto de 2015, 1:49 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Los correos de Hillary Clinton."

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