EN NUESTRA OPINIÓN: La nueva batalla de Jimmy Carter
Se ha dicho que Jimmy Carter ha sido un mejor ex presidente que presidente. El jueves, esa frase pareció reafirmarse.
A Carter, que tiene 90 años de edad, le diagnosticaron cáncer, y nos está enseñando cómo afrontar el fin con elegancia, dignidad y espiritualidad.
“Ahora está en manos de Dios”, dijo al referirse a su prognosis, y agregó que ha considerado la penosa realidad de que tal vez solo le queden semanas de vida.
Este mes, el presidente Carter supo que el cáncer en el hígado que pensó que estaba superado, había hecho metástasis, y que tenía puntos de melanoma en cuatro partes del cerebro. Su padre y tres hermanos murieron de cáncer pancreático.
Pero Carter no se está aislando ni negando su estado. Está hablando del problema.
El jueves ofreció una conferencia de prensa en su entrañable Carter Center en Atlanta, y habló con la prensa sobre su enfermedad con más franqueza que cualquier presidente o ex presidente, excepto, quizá, Lyndon B. Johnson, que en 1965 mostró inesperadamente en público la cicatriz de una operación de la vesícula biliar.
Tradicionalmente, los presidentes han ocultado sus males. Franklin D. Roosevelt y John F. Kennedy engañaron al público norteamericano, y otros lo han hecho incluso después de haber salido de la Casa Blanca. El mal de Alzheimer que padecía Ronald Reagan no se divulgó oficialmente hasta después de varios años de haber dejado el cargo.
“Estoy perfectamente bien con lo que venga”, dijo Carter a los reporteros, al detallar el tamaño de los puntos de cáncer hallados en su cerebro y cómo una sección de su hígado había sido removida. “He tenido una vida emocionante, llena de aventuras y satisfactoria”.
Quizá se debe a que el presidente número 39 es el primero en padecer una enfermedad grave en la era de los medios sociales, cuando hay menos privacidad. Carter es tan franco como siempre lo ha sido con el pueblo norteamericano, incluso cuando reveló hace décadas en una entrevista con la revista Playboy que se podía sentir atraído por otras mujeres aparte de su esposa.
Es una batalla difícil para Carter, que empezó el tratamiento de radiaciones tras la conferencia de prensa. Pero no hubo lágrimas, solo el anuncio de “una nueva clase de aventura” al combatir el cáncer con un nuevo medicamento.
Cuando los reporteros le preguntaron cuál había sido la mejor decisión de su vida, respondió: casarme con Rosalynn.
Y la peor: no haber enviado “un helicóptero más”, con lo que tal vez se habría logrado rescatar a los 52 rehenes norteamericanos en Irán. Ese error le impidió ganar un segundo término en la Casa Blanca.
El éxodo del Mariel en 1980, que Carter no pudo evitar, cambió la faz de Miami-Dade para siempre, cuando 125,000 refugiados cubanos llegaron al Sur de la Florida. Para muchos de ellos, Carter es un héroe.
El ex presidente dijo que seguirá con sus planes. No deja de mirar al futuro, y los norteamericanos deben también mirar al futuro con esperanza.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de agosto de 2015, 1:48 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: La nueva batalla de Jimmy Carter."