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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Un crimen que conmovió a la nación

El asesinato de la periodista Alison Parker y el camarógrafo Adam Ward, de la televisora WDBJ en Virginia, ha estremecido a la nación.

El crimen se produjo el miércoles pasado, mientras Parker y Ward, de 24 y 27 años de edad respectivamente, realizaban una entrevista en vivo en un centro turístico de ese estado.

El asesino fue Vester Flanagan, un ex reportero que había sido despedido de la misma emisora. Flanagan se suicidó de un balazo unas horas después, cuando la policía estaba a punto de arrestarlo.

El periodista despedido era un empleado conflictivo, de quien compañeros de trabajo dijeron que se sentía victimizado y discriminado. En otros empleos anteriores tuvo fuertes discusiones con sus colegas y varias confrontaciones físicas.

Según Dan Dennison, que fue director de noticias en la televisora WDBJ, Flanagan se consideraba víctima de los demás.

El asesino arrastraba desde 1999 un historial de problemas en los lugares donde trabajó, que incluían episodios de violencia. Era una bomba de tiempo ambulante. Sin embargo, la conducta negativa y muchas veces agresiva de Flanagan pasó inadvertida –inexplicablemente– hasta que se produjo la tragedia. Flanagan debió haber sido sometido a tratamiento psicológico. Por desgracia, no fue así.

Al mismo tiempo, la muerte de los dos jóvenes periodistas ha redoblado el debate nacional sobre la tenencia de armas de fuego.

El viernes pasado, la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton volvió a pedir que se reforme el acceso a las armas en la nación. El asesinato de Parker y Ward, dijo la ex secretaria de Estado, indica que “algo está profundamente mal” en el país.

“Nadie se está levantando a decir lo que todos sabemos que es verdad: necesitamos poner fin a la violencia con armas que afecta a nuestras comunidades”, dijo Hillary en una reunión del Comité Nacional Demócrata.

Según estimados, en Estados Unidos hay unos 300 millones de armas de fuego en manos de la población, en promedio una por cada habitante del país. La cifra de crímenes cometidos con armas de fuego es la mayor de todos los países desarrollados.

La Segunda Enmienda de la Constitución garantiza el derecho de los ciudadanos a tener armas. Pero hay que establecer medidas y controles para evitar que delincuentes o individuos con trastornos mentales puedan adquirir un arma con facilidad. No se trata de desarmar a la población, sino de evitar que las personas que constituyen un peligro para la sociedad anden armadas.

Hay que hacer una reforma para que no se repita una tragedia como la de los dos jóvenes periodistas, cuya muerte cruel y absurda ha consternado a la nación.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de agosto de 2015, 4:54 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Un crimen que conmovió a la nación."

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