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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Represión durante la visita del Papa


La periodista independiente Miriam Leiva afirmó que su auto fue “interceptado estrepitosamente por la Seguridad del Estado”.
La periodista independiente Miriam Leiva afirmó que su auto fue “interceptado estrepitosamente por la Seguridad del Estado”. AFP/Getty Images

La represión volvió a mostrar su feo rostro en Cuba este fin de semana, en plena visita papal.

El sábado, las disidentes Marta Beatriz Roque y Miriam Leiva fueron detenidas por la policía durante unas horas, con el objetivo de que no acudieran a la Nunciatura Apostólica en La Habana para saludar al papa Francisco.

Y el domingo las volvieron a arrestar. Esta vez, Roque, que fue presa política, afirmó que la sacaron con violencia del automóvil en que se dirigía a la Catedral de La Habana para asistir a la Plegaria de las Vísperas que presidió el Pontífice. Leiva, que es periodista independiente y publica columnas en el Nuevo Herald, dijo que su auto “fue interceptado estrepitosamente por la Seguridad del Estado” cuando iba también a la catedral. La llevaron a una estación de policía y le advirtieron que no podía participar en ninguna actividad relacionada con la visita del Papa a la isla.

Roque y Leiva dijeron a la agencia noticiosa EFE que la Nunciatura las había invitado a la plegaria en la catedral habanera.

Además, según disidentes cubanos, el fin de semana también se produjeron decenas de detenciones de opositores.

¿Por qué la policía cubana llevó a cabo esa oleada de arrestos prácticamente bajo la mirada del Papa? ¿Y por qué detuvo dos veces a las disidentes Roque y Leiva?

Ninguna de las dos mujeres representa un peligro para el jefe de la Iglesia Católica ni para el Estado cubano. La oposición en Cuba es pacífica por vocación y por convicción.

Desean cambios en el modelo político y económico de la isla, pero nunca recurriendo a la violencia.

Si lo que pretendían las autoridades cubanas al ordenar el arresto de Roque y Leiva y de los demás disidentes detenidos era que no compartieran sus opiniones con el Papa, consiguieron su objetivo. Evidentemente, la actitud de rechazo y hermetismo ante todo lo que difiera de la línea oficial del régimen se mantiene intocable.

Los cambios que se han producido en la economía de Cuba desde que Raúl Castro ocupó el puesto más alto del gobierno no han tenido su contrapartida en la esfera política. La autorización del cuentapropismo y la apertura a los negocios y la inversión extranjera –todavía limitada pero ya visible– no ha conllevado un relajamiento notable del control que el régimen ejerce sobre la sociedad desde hace medio siglo. Fue dentro de ese marco de censura y represión que la policía cubana impidió que los opositores hablaran con el Papa.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de septiembre de 2015, 2:45 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Represión durante la visita del Papa."

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