EN NUESTRA OPINIÓN: El renacimiento del río Miami
Otro histórico corredor de Miami está experimentando un renacimiento. No es un barrio como South Beach, Wynwood o Brickell; es el río Miami, el epicentro del nacimiento de la ciudad.
Y este renacimiento no se basa en el embellecimiento, sino más bien en una aceptación de las raíces históricas del río como vía acuática activa, ahora mejorada porque también es la última franja de terreno junto al agua, codiciada por urbanizadores de condominios y dueños de restaurantes.
La zona del río tiene un gran dinamismo. En un pestañear 38 restaurantes abrieron o estaban en construcción en las riberas del río de cinco millas y media. Los condos que se construyen junto al río son demasiados para contarlos, y la zona ahora tiene nueve parques.
Es refrescante saber que tras años de esfuerzos por restaurar el río a lo que significó para los pioneros de Miami por fin están dando frutos.
Hay que elogiar a los que han llevado el renacimiento a feliz término, sobre todo a la Comisión del Río Miami y a su presidente, Horacio Stuart Aguirre, que incluso acuñó el nombre de la zona: el Distrito del Río Miami, que se extiende desde la bahía hacia el norte y luego al oeste hasta la avenida 25 del NW.
“Fue un trabajo de equipo, y muchas personas estaban remando en ese bote”, dijo Aguirre a la Junta Editorial.
También merecen un reconocimiento el alcalde de Miami, Tomás Regalado, y el presidente de la Comisión, Wifredo “Willy” Gort. La semana pasada, le dieron la bienvenida a Apex Marine, un negocio de servicio a yates que estaba antes en el New River de Fort Lauderdale. Ahora su sede está situada en el río Miami, en la avenida 20 del NW.
“Para la comunidad marítima, el traslado de Apex aquí es algo enorme”, dijo Aguirre. Y un factor esencial para que Miami vuelva a ser una sede de yates, lo que ha sido Fort Lauderdale en las últimas décadas.
El río perdió prominencia cuando un gran número de Miami se mudó a los suburbios del oeste. Pero hoy muchos, sobre todo los integrantes de la Generación del Milenio, regresan al este, al centro urbano.
Antes, el río, lleno de botes de pesca y viejos muelles, no ofrecía la vista deseada desde el balcón de un condo de un millón de dólares. Pero esa misma imagen ahora se vende como pintoresca, encantadora, rústica.
“La gente que se muda cerca del río quiere ver los camaroneros regresando al puerto; a un remolcador arrastrando a un carguero en el ocaso. Les gusta la idea de tener un río activo como telón de fondo de sus vidas”, dijo Aguirre. Lo mejor es que el río seguirá siendo el medio de vida de los que trabajan en sus aguas.
En otras palabras, el renacimiento del río se basa inteligentemente en su funcionalidad y en su historia, empezando por el asentamiento de los tequestas en el Círculo de Miami, en la boca del río.
“La historia del río se incorpora a su renacimiento”, explicó Aguirre. Otras ciudades, como San Antonio, han revivido su río. ¿Por qué no iba a hacerlo Miami?
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de septiembre de 2015, 1:42 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El renacimiento del río Miami."