EN NUESTRA OPINIÓN: Una mano a los desamparados
Arnold Abbott tiene 90 años de edad. Desde hace dos décadas, Abbott tiene una organización que se dedica a repartir alimentos a los desamparados, llamada Love Thy Neighbor (Ama a tu vecino). Fue arrestado el domingo pasado en un parque de Fort Lauderdale, cuando él y dos pastores cristianos distribuían comida a indigentes. Pero Abbott no cejó en su empeño, y el miércoles lo volvieron a arrestar.
La razón del arresto es que la ciudad de Fort Lauderdale aprobó el 22 de octubre una ordenanza que limita estrictamente la entrega de alimentos en público a los mendigos. La medida forma parte de una serie de normas de la ciudad floridana, cuyas autoridades alegan que el objetivo es garantizar la salud pública y la seguridad.
Abbott dijo que el domingo, cuando la policía le impidió seguir ayudando a los desamparados, un agente le dijo que soltara el plato de comida inmediatamente, “como si se tratara de un arma”, enfatizó el activista.
Muchos municipios están tratando de barrer a los indigentes debajo de la alfombra. Según la Coalición Nacional de los Desamparados, la cantidad de ciudades que limitan el reparto de alimentos a las personas que viven en la calle ha aumentado el 47 por ciento con respecto al 2010.
Se calcula que en todo el país hay más de un millón de personas sin techo, y en la Florida más de 75,000. Contra lo que muchos creen, vivir en la calle no es una elección personal de modo de vida. Se debe a diversos factores, como los trastornos mentales o la adicción a las drogas (que son los casos más difíciles de resolver), y también a la pérdida de los ingresos por desempleo u otras causas, la escasez de viviendas económicas (muchas personas que trabajan no pueden pagar un alquiler, mucho menos una hipoteca), y la violencia doméstica.
Es cierto que la presencia de gente durmiendo en la calle o de campamentos improvisados al pie de autopistas le quita atractivo a una ciudad, lo cual es preocupante en un estado como la Florida, que vive del turismo. Pero el factor principal a tener en cuenta es que se trata de seres humanos que han caído en desgracia, y necesitan nuestra solidaridad.
Miami-Dade ha logrado reducir la cantidad de personas en la calle a un promedio de 1,347 cada noche, mediante ayuda a los desamparados como albergues permanentes y apoyo para que consigan trabajo. Esa política parece ser efectiva.
De todos modos, el objetivo debe ser cero desamparo. Que todos logren salir del abismo y reincorporarse a la fuerza laboral. Y para eso hace falta una decisiva ayuda de los gobiernos locales y el respaldo y la compasión de la comunidad. Como dijo Abbott al protestar por su arresto: “Estos son los más pobres de todos, no tienen nada, no tienen un techo. ¿Cómo se les puede dar la espalda?”
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de noviembre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una mano a los desamparados."