Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Cuba, ¿más intransigente que Corea del Norte?

El régimen de Corea del Norte dejó en libertad el sábado pasado a dos norteamericanos que tenía en prisión: Kenneth Bae y Matthew Todd Miller.

Bae, un misionero de origen coreano, llevaba dos años preso en la nación comunista, sentenciado por haber intentado “derrocar” al gobierno de Kim Jong-un, mientras Miller había sido condenado en septiembre a seis años de trabajos forzados, tras su arresto el 26 de abril al tener un incidente en un control de inmigración. El Tribunal Supremo norcoreano consideró que había cometido “actos hostiles” contra Corea del Norte.

El gobierno de Estados Unidos llevaba muchos meses pidiendo a Pyongyang la liberación de los norteamericanos detenidos.

A fines de octubre, Corea del Norte también puso en libertad a otro norteamericano encarcelado, Jeffrey Fowle, detenido en mayo por dejar una Biblia en un punto de su recorrido por el país asiático. En este caso, el líder norcoreano, Kim Jong-un, dijo que había tomado la decisión de liberar a Fowle debido a las reiteradas peticiones del presidente norteamericano Barack Obama.

Corea del Norte, uno de los últimos reductos del comunismo en el mundo, tristemente célebre por la férrea represión con que mantiene sometidos a sus ciudadanos, ha iniciado hace poco una campaña internacional para mejorar su imagen en el escenario mundial. Es probable que la liberación de los norteamericanos tenga que ver con ese intento de mostrar al mundo un rostro más amable.

Pero mientras Corea del Norte deja libres a varios norteamericanos, el régimen cubano –otro de los últimos bastiones de la intolerancia política– no cede en su decisión de mantener encarcelado al contratista norteamericano Alan Gross.

Al igual que en el caso de los norteamericanos recién liberados en Corea del Norte, el gobierno estadounidense ha solicitado reiteradamente que La Habana ponga en libertad a Gross, sentenciado a 15 años por llevar un sistema de teléfonos a la pequeña comunidad judía de Cuba. Sin embargo, el régimen cubano ha prestado oídos sordos a las reclamaciones. Su objetivo es canjear a Gross por los tres espías cubanos de la Red Avispa que cumplen condenas de cárcel en Estados Unidos.

En un editorial publicado el 2 de noviembre, el New York Times aboga por ese canje para conseguir por fin la libertad de Gross, un hombre de 65 años, con problemas de salud, que ha dicho que este será el último año que pasa en una cárcel cubana, insinuando que podría quitarse la vida de seguir preso.

Ahora bien, mientras los tres espías cubanos fueron involucrados en el derribo de una avioneta de Hermanos al Rescate en 1996, un crimen en el que murieron cuatro miembros de esa organización, a Gross lo sentenciaron básicamente por tratar de dar acceso a la Internet a la comunidad judía de Cuba. Son dos casos y dos propósitos totalmente distintos. No hay comparación ni equivalencia posible entre ambos.

La Habana debe liberar incondicionalmente a Gross, como acaba de hacer Pyongyang con varios norteamericanos presos. La negación de clemencia a Gross hace parecer al régimen cubano más intransigente que su aliado asiático.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de noviembre de 2014, 1:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Cuba, ¿más intransigente que Corea del Norte?."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA