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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Un error devastador en Afganistán

La noticia del bombardeo de la aviación norteamericana contra un hospital en Afganistán y el fracaso de los programas de entrenamiento de las fuerzas armadas de ese país son dos aspectos de la misma historia terrible.

La organización Médicos Sin Fronteras dijo que 12 miembros del personal del hospital y 10 pacientes, entre ellos tres niños, murieron el sábado en el hospital bombardeado, que estaba en la provincia de Kunduz. El Pentágono dijo que el ataque se produjo para apoyar a fuerzas afganas en peligro, que trataban de reconquistar la capital provincial, capturada por los talibanes, y que “varios civiles inocentes fueron alcanzados por accidente”.

El ejército de Estados Unidos ha invertido miles de millones de dólares en entrenar y equipar a las fuerzas armadas afganas, con el propósito de poner punto final de una vez a la guerra más larga que ha librado esta nación en su historia. Pero si esas fuerzas no tienen la voluntad de luchar, o si sus lealtades están divididas, no se ha logrado gran cosa. En Afganistán, como en Irak y en otras partes, estos programas de entrenamiento no han producido fuerzas armadas realmente efectivas. Y esa falla requiere que el ejército norteamericano las respalde con “asesores” en el terreno y ataques aéreos que a veces no son muy precisos.

Médicos Sin Fronteras, que cerró el hospital que abrió en el 2011, tiene razón al pedir una investigación completa, independiente y transparente. La organización afirma que notificó a las autoridades afganas y norteamericanas las coordenadas del hospital cuatro días antes de los ataques aéreos, y que el bombardeo continuó aun después que el personal del hospital alertó a los militares.

Además, el grupo dice que no había combatientes del Talibán en el hospital ni en sus alrededores.

El bombardeo fue un error, aseguró este martes el general norteamericano John Campbell, jefe de la misión de la OTAN en Afganistán, hablando ante la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado en Washington.

“Nunca apuntaríamos intencionalmente contra una instalación médica protegida”, afirmó el general.

La Casa Blanca dijo el lunes que el ejército estadounidense trata por todos los medios de evitar la muerte de civiles, y expresó su confianza en que las investigaciones en curso aclaren lo que pasó.

El Departamento de Defensa, el gobierno afgano y la OTAN están realizando investigaciones, que tratan de determinar si el ejército norteamericano sabía que había un hospital en la zona cuando un avión AC-130 de ataque a tierra abrió fuego, y si el Talibán estaba usando el hospital para lanzar ataques.

El Pentágono debería también cooperar con una investigación externa e independiente.

Sea cual sea el resultado de las pesquisas, el daño ya está hecho. Esta tragedia nos recuerda el espanto de la guerra, de cualquier guerra, y también el valor extraordinario que demuestran Médicos Sin Fronteras y otros grupos humanitarios al ayudar a personas en zonas de hostilidades.

El presidente Obama anunció el fin de las operaciones de combate en Afganistán hace 10 meses. Pero ahora, tras el resurgimiento del Talibán y su amenaza directa al gobierno de Kabul, se está discutiendo en Washington la permanencia de tropas norteamericanas más allá de la fecha señalada para el retiro definitivo, a fines del año próximo.

Esto encierra otra lección a tener en cuenta: una vez iniciado un conflicto, es muy difícil terminarlo. Se sabe cómo empiezan las guerras, pero nunca cómo van a concluir.

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de octubre de 2015, 1:47 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Un error devastador en Afganistán."

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