EN NUESTRA OPINIÓN: El engaño de Volkswagen
Michael Horn, el director de Volkswagen en Estados Unidos, pidió disculpas este jueves en Washington por el engaño con los índices de emisiones de los vehículos de la empresa automovilística alemana que usan combustible diésel.
Horn afirmó ante un subcomité de la Cámara de Representantes que el fraude con las emisiones no fue una decisión corporativa, sino que “individuos no identificados” cometieron las acciones de falsificación. Pero Volkswagen reconoció en septiembre que instaló un programa con el propósito de alterar los resultados de las pruebas gubernamentales de emisiones en medio millón de sus vehículos diésel de cuatro cilindros, empezando con los modelos del 2009. Las pesquisas que se están llevando a cabo en Alemania deben arrojar más luz sobre el escándalo y determinar quiénes fueron los culpables.
Entretanto, el engaño le ha costado caro a Volkswagen. Horn dijo que la empresa planea retirar las solicitudes de certificación de emisiones en Estados Unidos para sus modelos Jetta, Golf, Passat y Beetle con motores diésel del 2016. Miles de vehículos que funcionan con ese combustible quedarán estancados en los puertos norteamericanos, y los concesionarios no van a tener modelos diésel nuevos hasta que se resuelva el enredo.
Horn afirmó que la empresa puede ajustar los vehículos para que cumplan con los niveles de emisiones, pero el programa de modificaciones puede tardar entre uno y dos años, el trabajo de ajuste de cada vehículo en el concesionario tomaría entre cinco y diez horas, y el cambio probablemente reduciría en una o dos millas por hora la velocidad máxima.
Por lo tanto, no hay tiempo que perder. Volkswagen debe aprobar rápidamente un plan efectivo para el retiro de los modelos con el programa instalado de falsificación de las emisiones, un plan que todavía no tiene.
Y por otra parte, teniendo en cuenta el peligro que los émulos de los Rápidos y Furiosos representan en nuestras calles y carreteras, bajar la velocidad máxima un par de millas es una reducción bienvenida. Se debería incluso disminuir más, y no solo en los modelos diésel de Volkswagen.
Horn dijo a los congresistas que la empresa había “violado la confianza de nuestros consumidores, concesionarios y empleados, como también del público y los reguladores”. Eso es muy grave.
También es muy grave que la empresa alemana haya intentado ocultar el impacto contaminante que sus vehículos diésel pueden causar a un medio ambiente amenazado por la polución. En momentos en que el cambio climático es un fenómeno visible –con una elevación de la temperatura global, tormentas e inundaciones más intensas, subida del nivel del mar y destrucción de hábitats–, falsear los verdaderos índices de emisiones es tan fraudulento como peligroso.
En una época en que los científicos han determinado que hay un proceso de cambio climático causado en gran medida por la actividad humana, las empresas deben hacer todo lo posible por reducir su impacto en el medio ambiente. Eso se llama responsabilidad. Volkswagen nos engañó; ahora debe dar todos los pasos necesarios y pisar el acelerador para subsanar el error a la mayor brevedad.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de octubre de 2015, 2:49 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El engaño de Volkswagen."