EN NUESTRA OPINIÓN: Liberen a El Sexto
El grafitero cubano Danilo Maldonado, conocido como El Sexto, está preso en las cárceles cubanas desde el 25 de diciembre del año pasado.
Su delito: intentar llevar a cabo una performance en la que participaban dos cerdos con los nombres de Fidel y Raúl. En Cuba ese tipo de irreverencia es penada por la ley bajo la figura de desacato a líderes y funcionarios del régimen. Evidentemente, la revolución tiene poca tolerancia y un escaso sentido del humor.
El Sexto estuvo en huelga de hambre durante 24 días, y abandonó la huelga cuando las autoridades anunciaron que saldría en libertad el pasado 15 de octubre. Ese día, como relatan Nora Gámez Torres y Sarah Moreno, periodistas de el Nuevo Herald, en el artículo Expectativa ante la posible liberación de El Sexto en Cuba, publicado el 15 de octubre, familiares del grafitero y activistas de los derechos humanos se reunieron en el exterior de la prisión de Valle Grande, esperando el momento en que el artista saliera al fin de las mazmorras.
Pero El Sexto no salió.
Según dijo la activista y bloguera cubana Lía Villares, citada en el artículo, las autoridades del penal indicaron que no tenían ninguna instrucción para poner en libertad a El Sexto. Más tarde, oficiales de la Seguridad del Estado le informaron a la madre del artista que su hijo ya había cumplido el tiempo de cárcel por el delito cometido y le aseguraron que saldría libre antes del 21 de octubre.
Al momento de escribir este editorial, El Sexto todavía no ha sido puesto en libertad.
La actitud de las autoridades cubanas en este caso es tan inaceptable como inexplicable. ¿Esto es un juego? Anteriormente, los funcionarios cubanos también habían anunciado varias veces la pronta liberación del grafitero, para luego dejarlo de nuevo preso. El ensañamiento con el joven artista es sencillamente inaudito.
En cualquier sociedad libre, la broma de El Sexto usando a dos cerdos con los nombres de Fidel y Raúl habría sido considerada como un chiste inofensivo sin mayor trascendencia. A las autoridades norteamericanas, por ejemplo, no se les ocurriría encarcelar a nadie por exhibir un cartel de Donald Trump o de George W. Bush con un bigotito a lo Hitler, como hemos visto en múltiples ocasiones, ni nadie ha ido preso en este país por esperar al presidente Barack Obama en el aeropuerto con un cartel diciendo: “Go home”, como si Estados Unidos no fuera el hogar del mandatario.
El desacato a las figuras del gobierno podrá estar penado por las leyes vigentes en Cuba, pero las leyes se pueden cambiar y muchas veces –como en este caso– se deben cambiar. El castigo que le impusieron a El Sexto es excesivo, y la incertidumbre con su liberación ha sido muy penosa, tanto para el artista como para sus familiares.
Ahora que muchos ven las relaciones con Estados Unidos como un momento favorable para cambios en Cuba, el régimen de La Habana debe revisar sus códigos y sus actitudes para adaptarse a los nuevos tiempos. Entretanto, esperamos que acaben de soltar de una vez a un joven que no merecía estar tras las rejas. Como dice la campaña por su liberación en los medios sociales, #FreeElSexto. Liberen a El Sexto.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de octubre de 2015, 2:47 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Liberen a El Sexto."