EN NUESTRA OPINIÓN: Cuba: la represión detrás de la fachada
La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) ha vuelto a denunciar las detenciones por motivos políticos que las autoridades llevan a cabo en la isla. El último informe de la organización presidida por el disidente Elizardo Sánchez Santacruz aparece en el artículo Aumentan los arrestos arbitrarios en Cuba, de la periodista Nora Gámez [el Nuevo Herald, 2 de noviembre], e indica que en el pasado mes de octubre la policía secreta realizó o supervisó 1,093 detenciones. Las víctimas estuvieron bajo arresto durante varias horas o varios días.
La cifra supera a la de septiembre, el mes en que el papa Francisco visitó Cuba, cuando se produjeron 882 arrestos. El artículo señala que tres activistas de la organización disidente Unión Patriótica de Cuba fueron detenidos cuando intentaron acercarse al Papa en La Habana, y aún siguen tras las rejas. Sus nombres son Zaqueo Báez, Ismael Bonet y María Josefa Acón. Hay que anotar esos nombres para recordar el deber de abogar por su libertad.
Las autoridades cubanas siguen acosando cada domingo a las Damas de Blanco mientras realizan su tradicional marcha por el barrio habanero de Miramar, después de la misa en la iglesia de Santa Rita. Cada domingo, integrantes del grupo de las Damas de Blanco y activistas de la organización UNPACU y otros grupos son arrestados y privados de libertad por varias horas, a veces días.
Pero los opositores ya no van a la cárcel por varios años, como ocurría antes. Aunque recientemente el grafitero Danilo Maldonado, conocido como el Sexto, fue puesto en libertad después de pasar 10 meses en la prisión –sin juicio– por el espantoso delito de planear una performance irreverente usando a dos cerdos con los nombres de Fidel y Raúl en el lomo. No obstante, las condenas por muchos años que hasta hace poco eran habituales en Cuba, ya no son la norma.
No hay duda: ciertas cosas en Cuba han cambiado. Por ejemplo: la isla se ha convertido de repente, tras el anuncio del restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos el pasado 17 de diciembre, en un imán para empresarios y personalidades del mundo del arte y la farándula. Ir a Cuba, pasear por las calles empedradas de la Habana Vieja, recorrer la Plaza de la Catedral, tomarse un mojito en la terraza de un restaurante con vista a la bahía, solazarse en las espléndidas playas del trópico, ha adquirido la categoría de viaje de moda. Si usted es una celebridad y no va a Cuba, “no está en nada”, como dice la frase del argot cubano.
Pero detrás de ese ambiente chic de turistas extranjeros y personalidades visitando La Habana y otros lugares atractivos de la isla, la represión oficial sigue hostigando a los que osan exigir un futuro mejor para su patria. La cantidad de detenciones en octubre por causas políticas es la más alta desde mayo del 2014. Hay un repunte en la persecución policíaca.
En la actitud oficial negativa ante todo reclamo de democracia, no ha habido ningún cambio. Ante el deseo de que la voz del pueblo se escuche en los salones del Capitolio –hoy asiento de la Asamblea Nacional del Poder Popular–, no ha habido ningún cambio. El régimen instaurado en 1959 no va a ceder terreno en el ejercicio del poder, aunque tenga que seguir encarcelando activistas cada domingo y tomando otras medidas represivas. Esa es la dura realidad que los visitantes foráneos no ven.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de noviembre de 2015, 1:43 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Cuba: la represión detrás de la fachada."