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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Trastorno en los hospitales de salud mental

En la penosa historia de nuestro estado sobre el trato a nuestros residentes más vulnerables y con más problemas, la única sorpresa ante las espantosas condiciones en los hospitales de la Florida para las personas con trastornos mentales es que no son una sorpresa.

Después de todo, este es el estado donde más de 500 niños bajo supervisión estatal murieron a causa de la violencia, el abuso y la negligencia en seis años. Donde el sistema carcelario puso a criminales en la nómina, agentes penitenciarios que imponían su autoridad a los reclusos mediante la tortura y la violencia. Donde demasiados empleados del sistema de detención juvenil todavía esperan demasiado antes de pedir atención médica para los adolescentes enfermos o gravemente lesionados.

Así que no es una sorpresa que los reporteros del Tampa Bay Times/Sarasota Herald-Tribune expusieran la violencia descontrolada y en aumento en los hospitales mentales costeados por el estado, supervisados por el Departamento de Niños y Familias. El temor de los miembros del personal que atienden a pacientes impredecibles. Los aparentemente interminables recortes presupuestarios y la grave carencia de personal.

Al mismo tiempo, el tratamiento que los pacientes requieren si tienen la esperanza de alcanzar una vida productiva apenas existe. Entre el 2011 y el 2013, David Wilkins, ex secretario del Departamento de Niños y Familias, supervisó recortes por $61 millones a los hospitales, informaron los reporteros. Fue más del 15 por ciento de los fondos, y dos años antes, se habían recortado $35 millones. Los hospitales eliminaron casi una tercera parte de su fuerza laboral. Se eliminaron las clases de entrenamiento y los servicios de orientación, dejando a los pacientes con pocas oportunidades de recuperación y a los miembros del personal en peligro ante los pacientes más inestables.

Y una vez más, los funcionarios del estado, incluidos legisladores, han maniobrado para asegurar que los incidentes violentos no se informen bien, se oculten del escrutinio público, incluso de familias desesperadas por saber de sus seres queridos. Es una perpetuación reprensible de la costumbre de las agencias estatales de ignorar lo mal hecho en el cuidado de niños, ancianos, presos, personas con problemas físicos y con trastornos mentales.

Esto no empezó con el gobierno de Scott, pero el gobierno de Scott tampoco ha hecho grandes reformas. En el 2005, el Departamento de Niños y Familias dijo a los hospitales que no tenían que revelar la mayor parte de las lesiones de los pacientes. A pesar del deseo de los funcionarios de saber lo menos posible de lo que sucedía bajo sus narices, investigadores del propio Departamento de Niños y Familias y de la Agencia de Administración de Cuidado de la Salud dieron voces de alarma sobre la escasez de personal y el aumento de las reclamaciones de compensación vinculadas a un incremento de la violencia en los hospitales.

Diez años después, los administradores del Departamento de Niños y Familias parecieron perplejos ante la revelación de los reporteros de las condiciones en los hospitales. Las propias cifras del Departamento de Niños y Familias revelaron un aumento del 45 por ciento en incidentes violentos en sus hospitales mentales desde el 2008. Un funcionario respondió que ellos siguen las cifras “diariamente, semanalmente, mensualmente”. Sin embargo, parecen no ver los hechos.

Esa confusión entre los principales administradores del Departamento de Niños y Familias no indica grandes probabilidades de que haya una verdadera reforma interna. Como en el caso de los cientos de niños que murieron bajo el cuidado del Departamento, expuesto el año pasado en la serie de el Nuevo Herald Víctimas inocentes, o el de las muertes en prisiones, también reveladas por el Herald, este desafío necesita un campeón –o varios campeones, en realidad– que den un paso al frente y exijan nuevas leyes y normas para resolver las condiciones que han causado atrocidades en instituciones estatales. Los defensores más activos deben ser los que trabajan en la mansión del gobernador y en el Capitolio.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de noviembre de 2015, 11:05 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Trastorno en los hospitales de salud mental."

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