EN NUESTRA OPINIÓN: Un cambio en las relaciones raciales
Algo está muy mal en las relaciones raciales en este país cuando afroamericanos y activistas por los derechos civiles se lanzan a la calle espontáneamente en 170 ciudades, entre ellas Miami, el pasado fin de semana, para protestar contra el uso de fuerza letal por agentes de policía contra víctimas desarmadas.
Las protestas constituyen un clamor por justicia que ningún norteamericano, sobre todo los que trabajan en cuerpos del orden y en el sistema judicial, puede ignorar. Un gran número de ciudadanos piensa que el sistema no ofrece la justicia imparcial que es un derecho para todos los norteamericanos, independientemente del color de su piel o posición social.
El sistema no funcionó para la familia de Michael Brown, un joven que estaba desarmado cuando un policía le disparó seis veces en Ferguson, Missouri. Un gran jurado escuchó a puerta cerrada testimonios que exoneraron al agente Darren Wilson. Caso cerrado. Tampoco funcionó para Eric Garner en Staten Island, que murió cuando varios policías lo detuvieron por vender cigarrillos sueltos, una infracción menor, y le pusieron una llave de estrangulamiento. El caso también se presentó en secreto a un gran jurado. No hubo acusación. Caso cerrado.
Pero este problema va mucho más allá que estos dos casos.
Es también sobre Tamir Rice, un niño de 12 años con una pistola de juguete, muerto a tiros por un policía en Cleveland. La cámara de vigilancia muestra que el niño fue baleado dos segundos después que un auto patrullero se detuvo cerca de él en un parque. Y es también sobre Jonathan Ferrell, un hombre desarmado que buscaba ayuda después de un accidente automovilístico, y a quien un policía de Charlotte le disparó 10 veces el año pasado. El agente fue acusado de homicidio pero todavía no ha ido a corte.
También se trata de los 462 muertos a tiros por la policía el año pasado, según informó el FBI. Las víctimas eran desproporcionadamente de la raza negra o de otra minoría. La gran mayoría de los tiroteos rara vez se investiga, y los que se investigan, rara vez terminan en una acusación.
En la Florida, hemos tenido varios casos de uso controversial de sus armas por la policía en los últimos 20 años, pero ni un solo fiscal ha acusado a un agente durante ese período. Como David Ovalle, reportero del Herald, señaló en un artículo del fin de semana, el fallo en un caso de 1993 que exoneró al último policía procesado por un tiroteo en Miami-Dade ha hecho prácticamente imposible lograr un fallo que resista una apelación.
Los policías no deberían tener que preocuparse cada vez que usan sus armas justificadamente. Pero las mismas reglas de justicia que se aplican al resto de nosotros también deben aplicarse a los guardianes de la ley.
Y además, la percepción de que la policía está para servir y proteger a todos –negros o blancos, residentes de Liberty City o de Coral Gables– les resulta necesaria para realizar su trabajo con seguridad y eficacia.
La policía, los fiscales y los funcionarios electos deben señalar el camino para que este sea un momento de cambio en las relaciones raciales. Si no, todas las protestas habrán sido un gasto de energía y no habremos sacado ninguna lección de las tragedias.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de diciembre de 2014, 1:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Un cambio en las relaciones raciales."