Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Una solución humanitaria a la inmigración

Ileana Ros-Lehtinen
Ileana Ros-Lehtinen

La acción ejecutiva dictada este mes por el presidente Barack Obama para evitar la deportación de casi 5 millones de indocumentados ha tenido una firme oposición de los republicanos en el Congreso.

Hace 10 días, una medida presentada en el Capitolio por el representante Ted Yoho, republicano del norte de la Florida, mostró el desacuerdo de los republicanos con la orden ejecutiva de Obama. Los legisladores del partido del elefante votaron casi mayoritariamente a favor del proyecto, que más que un fin práctico tiene el objetivo de rechazar la medida presidencial sobre la inmigración.

La votación final fue de 219 a favor y 197 en contra. Tres demócratas votaron a favor de la medida, es decir, oponiéndose a la orden ejecutiva del Presidente, y siete republicanos votaron en contra, alineándose con los demócratas.

Entre los republicanos que votaron en contra de la medida de rechazo a la acción ejecutiva se encuentran los representantes Ileana Ros-Lehtinen y Mario Diaz-Balart, ambos republicanos de Miami.

La decisión de ambos congresistas de cruzar las líneas partidistas para no oponerse a una acción presidencial que favorece a una gran cantidad de inmigrantes es loable y demuestra el compromiso de ambos congresistas con su electorado y su deseo de resolver el problema de la inmigración.

“El propio presidente ha declarado que lo que él puede hacer tiene un límite”, comentaron Diaz-Balart y Ros-Lehtinen en una declaración conjunta después de la votación. “Seguimos creyendo que la única solución legal y permanente es que el Congreso apruebe una ley que fortalezca nuestras fronteras, se adhiera a la ley, ofrezca una solución humanitaria a los que viven en las sombras, modernice nuestro sistema de visas e impulse la economía”.

La medida de rechazo a la orden ejecutiva del presidente Obama se consideró más como un acto simbólico que como un proyecto viable. Pero aun así, la decisión de Ros-Lehtinen y Diaz-Balart de votar en contra, junto con sus colegas de California, Colorado, Indiana y Texas, evidenció su preocupación genuina por el problema migratorio e indicó que es posible trabajar en busca de una solución saltando las líneas partidistas, es decir, estableciendo un espíritu de cooperación entre ambos partidos.

La acción ejecutiva es un alivio pero no es la solución definitiva para el dilema de la inmigración. Esa solución exige que los dos partidos aborden el tema de una manera constructiva, dejando a un lado las rivalidades y la búsqueda de votos. La inmigración es un problema nacional y el nuevo Congreso que se instale en enero debe ponerse a trabajar de inmediato para resolver el problema de una manera segura y humanitaria, como expresaron Ros-Lehtinen y Diaz-Balart.

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