EN NUESTRA OPINIÓN: Frente a la barbarie del Estado Islámico
El mundo observó con horror el viernes pasado la crueldad y la eficacia asesina con que un pequeño grupo de terroristas islámicos sembró la muerte en París, atacando a personas que asistían a eventos recreativos: un partido de fútbol, un concierto.
La acción terrorista nos llena de pavor y a la vez de tristeza por las víctimas inocentes, pero al mismo tiempo debe ponernos en alerta: el Estado Islámico, organizador del ataque, es “el rostro del mal”, como lo calificó el presidente Obama en una conferencia de prensa en Turquía, y puede intentar un nuevo golpe. De hecho, el Estado Islámico avisó en una grabación de video difundida este lunes que los países que participan en bombardeos aéreos contra Siria sufrirían la misma suerte que Francia, y amenazó con un ataque en Washington. Eso no puede ocurrir de ninguna manera.
Los dirigentes del Estado Islámico dijeron que su objetivo en París eran las “sucias calles” de “la capital de la prostitución y el vicio”. Así ven a París en sus mentes fanatizadas. Pero para nosotros, la Ciudad Luz es un monumento de la cultura y un bastión de la libertad y los derechos humanos.
En suelo norteamericano sufrimos el zarpazo del terrorismo cuando en el 2001 fanáticos de la organización Al Qaeda se apoderaron de aviones de pasajeros y derribaron las Torres Gemelas de Nueva York y atacaron el Pentágono. La respuesta norteamericana fue enérgica y decisiva. Se cometieron errores, pero la nación no se puso de rodillas ni se dejó vencer por el miedo y el pesar.
Los franceses van a hacer lo mismo. El domingo, aviones de Francia atacaron posiciones del Ejército Islámico en Siria. Y eso es solo el principio.
La democracia enfrenta también otra batalla: evitar que se achaque a muchos la culpa de unos pocos. Por ejemplo, varios países del este de Europa ya están cerrando sus puertas a los refugiados que llegan del Medio Oriente. Es posible que entre esa masa humana que escapa despavorida haya terroristas infiltrados. Pero la mayoría son personas comunes que huyen de la guerra y de la barbarie del propio Estado Islámico. Su tragedia demanda una solución viable y humana.
El ataque en París puede servir a los terroristas para socavar principios elementales de nuestra concepción democrática, como el respeto a los demás y el rechazo a cualquier forma de discriminación. Occidente debe mantenerse firme en sus valores, porque renunciar a ellos equivale a una victoria para los terroristas.
Al mismo tiempo, la amenaza de los fanáticos exige una respuesta demoledora y eficaz. El mundo debe unirse a Francia en su hora de dolor y atacar frontalmente a la organización terrorista. Como dijo Hillary Clinton, no basta con contenerlos, hay que derrotarlos.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de noviembre de 2015, 1:45 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Frente a la barbarie del Estado Islámico."