Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Jeb Bush apunta a la Casa Blanca

Jeb Bush
Jeb Bush AFP/Getty Images

Todo indica que Jeb Bush, ex gobernador de la Florida, quiere seguir los pasos de su padre y de su hermano e instalarse en la Casa Blanca. Este martes, el político republicano anunció, en un mensaje navideño en su página de Facebook, que ha decidido “explorar activamente” una candidatura a la presidencia en las elecciones del 2016.

Aunque en los últimos meses habían corrido numerosos rumores de que se postularía, hasta este martes Jeb no se había manifestado con tanta claridad sobre la posibilidad de que aspire. El anuncio debe movilizar a otros posibles candidatos a la presidencia por el Partido Republicano, y dar inicio a la carrera en busca de fondos para las siempre costosas campañas electorales.

El anuncio de la entrada de Bush en la contienda sin duda acelerará los planes de posibles aspirantes republicanos más vinculados al ala derecha del partido y al Tea Party, como los senadores Rand Paul, de Kentucky, y Ted Cruz, de Texas. Ambos han criticado a su agrupación por haber nominado en contiendas presidenciales anteriores a políticos que consideran moderados y que se alejan de la base conservadora del GOP, como Mitt Romney y John McCain. Hace poco, el comentarista conservador y ex candidato presidencial Pat Buchanan dijo sobre Jeb Bush: “Es demasiado moderado para la base republicana”. De esta manera, la llegada de Jeb agitará la polémica y a la vez traerá un equilibrio a la lista de aspirantes.

Sin embargo, en realidad Jeb no es tan moderado como quisieran pintarlo sus rivales, y desde luego está lejos de ser “un demócrata moderado muy bueno”, como dijo sarcásticamente el comentarista radial Mark Levin. Cuando Jeb fue gobernador de la Florida, defendió las opciones en la educación al abogar por un programa de vales para que los estudiantes de escuelas públicas deficientes pudieran trasladarse a escuelas privadas. Es un denodado paladín del libre mercado y ha dicho que Estados Unidos “debe liderar. Liderar con humildad, liderar con respeto, pero liderar”. Y aseguró en su mensaje que la nación necesita un “liderazgo fuerte”.

Al mismo tiempo, Jeb es un defensor de la inmigración y fue un gobernador popular entre los hispanos de la Florida, ayudado por su dominio del español, que habla con gran fluidez y que le ha permitido comunicarse directamente con el importante grupo demográfico hispano. En la campaña por la gobernación de 1998, ganó el 61 por ciento del voto hispano.

El equilibrio que Jeb puede aportar a las filas de su partido como candidato a la presidencia es bienvenido.

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