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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Un freno a la violencia machista

El Centro de Derechos de Mujeres (CDM), una organización no gubernamental, denunció el martes pasado que en Honduras, una mujer es asesinada cada 16 horas, una trágica consecuencia de la violencia de género.

En lo que va de año, han sido asesinadas alrededor de 300 mujeres en el país centroamericano.

La mayoría de los crímenes, asegura la ONG hondureña, han sido cometidos por esposos o compañeros sentimentales de las víctimas. En general, solo el 10 por ciento de los casos va a los tribunales. El índice de impunidad es vergonzoso e inaceptable.

Honduras es un país plagado por la violencia del narcotráfico y las pandillas, una violencia que ha empujado a muchos residentes a emigrar para salvar la vida. Según Neesa Medina, analista de la ONG, en el país circulan 1.4 millones de armas de fuego, en parte un legado de la guerra que azotó a la nación en la década de 1980, y de las cuales muchas están hoy en manos de las pandillas de narcos.

La cultura machista está en el fondo de la epidemia de femicidios en Honduras. El gobierno de ese país debe frenar la violencia contra las mujeres, que constituyen más de la mitad de la población nacional.

Pero el mal no es exclusivo de sociedades pobres y asediadas por la violencia de las bandas criminales. Aquí mismo, en Estados Unidos, una de las naciones más prósperas del planeta, la violencia doméstica es una plaga cuyo final, lamentablemente, no está a la vista.

Entre el 2001 y el 2012, la cantidad de soldados norteamericanos muertos en las guerras de Afganistán e Irak fue de 6,488. En ese mismo lapso, la cifra de mujeres en Estados Unidos asesinadas por sus parejas o ex parejas masculinas fue de 11,766, casi el doble de los caídos en las contiendas bélicas.

Cada nueve segundos, en alguna parte de nuestro país, una mujer es agredida o golpeada.

En la Florida, en el 2014, se denunciaron 106,882 casos de violencia doméstica, que dieron lugar a 64,460 arrestos.

Y en Miami-Dade, entre el 2010 y el 2014 se registraron más de 25,000 incidentes de ese tipo.

En todas estas estadísticas, en la inmensa mayoría de los casos las víctimas fueron mujeres.

Tanto en Honduras, como en Estados Unidos y en nuestra propia ciudad, la cura del mal requiere una actividad policial y jurídica incansable y estricta que castigue con rapidez los actos de violencia y a la vez se esfuerce por evitar nuevos episodios lamentables.

Pero la solución también exige un proceso de concientización y de educación para borrar los vestigios de una mentalidad machista heredada de épocas en las que muchos hombres consideraban a las mujeres como una propiedad.

Lo mismo en Tegucigalpa que en Miami, que en cualquier parte, las autoridades deben poner freno a la epidemia de la violencia contra las mujeres. Y la sociedad debe repudiar ese abuso como lo que es: un crimen deleznable que se debe erradicar cuanto antes.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de noviembre de 2015, 0:27 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Un freno a la violencia machista."

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