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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Venezuela en la hora de la verdad

Un miembro de la oposición extiende una bandera venezolana en un acto de campaña electoral en Caracas, el jueves pasado.
Un miembro de la oposición extiende una bandera venezolana en un acto de campaña electoral en Caracas, el jueves pasado. AP

El futuro de Venezuela está en juego este domingo, al celebrarse unas elecciones legislativas en las que, por primera vez desde que el difunto Hugo Chávez asumió el poder, el partido oficialista podría salir derrotado.

Más de 19 millones de venezolanos votan para elegir a 167 diputados de la Asamblea Nacional por un periodo de cinco años. Actualmente, la Asamblea está controlada por el chavismo.

Pero las encuestas han indicado que la votación favorecería a los políticos de la oposición. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no ha aceptado firmar un acuerdo que propuso el Consejo Nacional Electoral para comprometerse a aceptar los resultados, explicando que no tiene garantías de que el proceso de las elecciones sea equilibrado. Por su parte, el gobierno considera que la negativa de firmar el acuerdo significa que la oposición no aceptaría una votación desfavorable.

El presidente Nicolás Maduro ha prometido que el chavismo ganará “¡como sea!”, y que con la victoria radicalizará la revolución socialista. Entretanto, la MUD está convencida de que este domingo comienza “el cambio”.

Largos años de implementación del modelo chavista han dejado a Venezuela polarizada y arruinada. El desabastecimiento es colosal, y la gente debe hacer horas de cola para comprar alimentos básicos. En la capital, Caracas, y otras ciudades, la inseguridad ciudadana es abrumadora. Según las Naciones Unidas, Venezuela ocupa el segundo lugar mundial en índice de homicidios, solo superada por Honduras. Y la represión gubernamental contra los que disienten ha hecho mella en la imagen del régimen. La popularidad de Maduro ha descendido a un magro 22 por ciento.

Aunque esta elección es legislativa, no presidencial, su impacto será decisivo porque mostrará el grado de rechazo popular a un sistema que ha llevado a Venezuela al despeñadero. Lo imprescindible es que el proceso electoral de este domingo sea limpio y transparente.

Es lo que esperan los ex presidentes latinoamericanos invitados por la MUD como observadores internacionales. Uno de ellos, el colombiano Andrés Pastrana, dijo que esperan que “se respete el resultado electoral, se respete la democracia y sea una democracia limpia, abierta y transparente”.

El problema es que, como ha denunciado la oposición, los candidatos oficialistas han tenido la ventaja de contar con todos los recursos del Estado para sus campañas. Y no solo eso: aun si perdiera la mayoría en la Asamblea, Maduro tendría otras formas de tratar de mantener el modelo chavista, intentando gobernar mediante decretos, por ejemplo.

De todas formas, una derrota electoral este domingo podría marcar el principio del fin de un régimen populista que ha perdido su popularidad, la expresión en las urnas del descontento de un pueblo llevado hasta el extremo.

Ambas partes deben respetar los resultados electorales, y evitar actos de violencia que solo agravarían la polarización nacional. Como manifestó la ex presidenta panameña Mireya Moscoso, que “se respete la voluntad” de los venezolanos.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de diciembre de 2015, 11:58 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Venezuela en la hora de la verdad."

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